En la memoria tengo aquellas imágenes de los modelos Café Racer de antaño donde los pilotos van prácticamente acostados sobre el asiento, los manubrios tremendamente bajos y un tenue carenado que trataba de apoyar el apartado aerodinámico. Al ver esas fotos hoy, muchas personas creen que es una locura y es incómodo, podría entenderse en las competencias pero también se usaban a diario.

BMW R 1200 R

BMW R 1200 R. Foto: 2015 © nivel-C | Ricardo Silverio

Es complicado tratar de explicar con palabras el sentimiento de viajar en moto, y no me refiero a aquella motocicleta que se usa para transitar en la ciudad, sino aquella con la que salimos a carretera solos o en pareja, esa que permite olvidarnos de nuestra rutina, aquella que nos lleva a volar, a enfrentarnos con el viento y lograr arrancar nuestros problemas con la velocidad. No importa qué tipo de moto sea, para los que lo hacen saben a lo que me refiero.

La vida en moto conlleva muchas alegrías y sí, también riesgos pero como dice ese gran dicho del refranero popular, “cuando no te toca aunque te pongas y cuando te toca aunque te quites”, así que pensar que una moto es peligrosa por el simple hecho de manejarla es algo exagerado.

Desde hace tiempo he defendido el espíritu de manejo ya sea en dos o cuatro ruedas (y en algunas ocasiones hasta en tres), una conducción que se ha perdido por las ayudas electrónicas, que está bien, son para la seguridad y salva vidas, pero que le han quitado personalidad a deportivos pura sangre de antaño. En las motos esto también ha sucedido, haciendo que unidades de 200 hp sean relativamente “sencillas” de manejar.

Este largo preámbulo es para comentarles que hace unos días tuve la oportunidad de manejar la BMW R 1200 R, una moto que ostenta esa imagen ruda del segmento roadster de la marca. Dentro de esta categoría se privilegia la vista hacia el motor y elementos mecánicos, dejando el carenado en su mínima expresión o en su defecto pintado con tonos oscuros.

Estas motos junto a las tipo crucero son las más representativas del sentimiento de libertad, ya que se olvidan comodidades para brindarnos un manejo sensitivo y rudo, esto nos enfrenta directamente a los elementos del camino ya sea el aire o el camino.

La BMW R 1200 R debo decirles, me dejó un sabor agridulce ya que a la vista es impactante, dándole continuidad al diseño de la reina de este segmento en BMW, la R nine T. La unidad que manejé es de color blanco en el discreto carenado que acompaña el tanque, laterales del asiento, salpicaderas y quilla inferior. El tubular del chasis es de un tono rojo mientras que el basculante/cardán está pintado en negro brillante.

El tablero de instrumentos trata de ser acorde al minimalismo de antaño, este dispositivo combina un velocímetro analógico con una pantalla digital donde se muestra el tacómetro en la parte superior y toda la información necesaria para el conductor. Hasta aquí todo parece ir muy bien pero de repente vemos un botón donde debería estar el orificio de la llave de encendido.

Aquí es donde esta moto de apariencia bruta se convierte en un “metrosexual”, algo así como un leñador que de repente se hace hipster, ya que la BMW R 1200 R adopta el control de encendido con llave presencial de los autos de la marca. Con este botón también controlamos el bloqueo para la tijera. Luego de pasar por este momento llega el arranque, un sonido ronco y característico de BMW que me hizo olvidar por un momento el sinsentido de la electrónica para un simple encendido.

Meto el clutch y la primera marcha y noto la suavidad de estos elementos, de nuevo el “lado femenino” de la BMW R 1200 R sale a relucir, y la marcha es tranquila, la suspensión es capaz de absorber casi todo, pero esto gracias al sistema ESA, que puedes colocar diferentes reglajes para la suspensión dependiendo el viaje, esto trabaja con el control dinámico de tracción y los frenos ABS para que en todo momento tengas el control de esta máquina de 125 hp y con el mismo número para el par motor.

¿Suena bien?, ¿casi tan bien como un Mustang con motor Ecoboost de cuatro cilindros?, ¿verdad que no?, y es que existen nichos que no se deberían tocar y dejar que sean naturales, en el caso de BMW Motorrad cuentan con una amplia gama de motos que por su enfoque sí requieren ayudas para hacerlas más atractivas a determinados segmentos de mercado, pero una naked/roadster robusta NO LO NECESITA, a menos que lo que usted quiera es una R nine T (que solo tiene frenos ABS) descafeinada.

De hecho en contra parte con todos estos elementos electrónicos facilitadores, la potencia de la BMW R 1200 R es implacable y se siente en la entrega de potencia al acelerar y recuperar velocidad. Tal vez la marca intentó crear un híbrido entre la vieja escuela y la tecnología del presente. Y pueden llamarme dinosaurio, purista o necio, pero una moto de este segmento debe exaltar la fuerza del piloto.

Precio de la unidad probada 244,200.00 pesos mexicanos.