En nivel-C hemos tenido la oportunidad de manejar la mayoría de la extensa gama de motos de Yamaha de México, aunque una parte que no es tan conocida es la de las motos crucero, donde solo cuentan con tres exponentes, la VStar 250, Bolt y Yamaha Stryker, siendo esta ultima la que nos tocó para un pequeño escape de fin de semana que nos enfrentó a lluvia, niebla, lodo y mucho frío.

Cabe destacar que en Estados Unidos, Yamaha decidió crear una nueva marca denominada Star Motorcycles que concentrara las motos crucero y “no las emparentaran” las deportivas japonesas, para poder así pelear en contra de los gigantes de ese país como Harley-Davidson, Indian y Victory. En Estados Unidos Star Motorcycles cuenta con 11 modelos que van de los 250 cc hasta los 1.850 cc (Raider S), pero en México el tope de gama es la Stryker con 1.300 cc, que en teoría augura un buen desempeño, pero las cosas no son así en la práctica.

Yamaha Stryker

Yamaha Stryker. Foto: Ricardo Silverio

Forma y función

Como buena moto crucero, la Yamaha Stryker cuenta con una gran versatilidad para personalizarla, como colores y accesorios. Por ejemplo en el caso de la unidad que nos tocó, contamos con respaldo para pasajero, maletas de carga con un estilo muy retro, pero con protección interna impermeable y buena capacidad de carga, detalles en pintura y protecciones para el escape.

El diseño es puramente crucero, es decir, “musculoso” con una longitud total de 2.530 mm de largo, ancho de 860 m, pero con una altura del asiento apenas a 670 mm con respecto al piso. Los rines, particularmente el delantero le da mucha personalidad y tal vez lo único que se ve desfasado visualmente es la luz delantera que pareciera de una moto más chica y el tablero de instrumentos que es poco práctico y de un tamaño reducido, lo que hace que complicado ver la información al ir rodando.

La posición de manejo es extraña, ya que de entrada sentimos que vamos muy abajo, pero esto es normal, los brazos no van tan extendidos hacia el frente, haciendo que no sea cansada después de algunas horas rodando. Las piernas van ligeramente plegadas toda vez que los pedales de freno y palanca de cambios no están tan adelantados. Pero aquí encontramos un problema que no se ha mejorado desde hace tiempo en el modelo, y es que la posición natural del pie deja el arco sobre el posa pies y por lo ancho de esta parte al curvear nuestro talón llegará primero al asfalto que el “avisador”, esto sin dudas en una curva a velocidad puede acabar con nuestro calzado en segundos.

Yamaha Stryker

Yamaha Stryker. Foto: Ricardo Silverio

Apartado mecánico

La creación de la gama V Star 1300 (que sustituía a las 1100) fue en 2007 y de aquella mecánica derivó la Yamaha Stryker con un motor cuatro tiempos enfriado por líquido de 1.304 cc que desarrolla 73 hp y un par motor de 79 lb-pie (es un bloque muy grande para tan poco desempeño), la caja de cambios es de cinco pasos y la potencia va a la rueda trasera por medio de banda.

La suspensión delantera es horquilla telescópica, la trasera de monocross progresivo y cuenta con frenos de disco para las dos ruedas. El tanque de combustible es de 15 litros y el peso en orden de marcha es de 293 kg. En cuanto a elementos electrónicos de ayuda, no tiene nada, pura “vieja escuela” de manejo.

Yamaha Stryker

Yamaha Stryker. Foto: Ricardo Silverio

Nuestra Experiencia de Manejo

Este punto es complicado, ya que la Yamaha Stryker no es mal producto, simplemente se ha quedado atrás en el desarrollo y ya existen mejores opciones en el mercado. Esto ha sido principalmente porque la marca de los diapasones ha centrado sus esfuerzos y desarrollo en las deportivas R1 y R6, así como la nueva gama MT o FZ según el mercado, pero ha dejado casi en el olvido al segmento crucero y de paso también al doble propósito ya que por ejemplo la Tenere y Super Tenere que ya van con más de cinco años sin cambios importantes… o evolución.

Entonces, cuando comenzamos nuestra prueba de manejo y luego de manejar unas pocas semanas antes la Indian Chief Dark Horse, esperaba un poco más de “temperamento” en esta Yamaha Stryker, yo sé, estas motos son diferentes, pero con un motor 1.300 se espera más. Además a usted puede o no gustarle que las motos “chopper” hagan ruido incluso al estar paradas, pero en el caso de Stryker el sonido es bajo y eso sí, agradable y las vibraciones son inexistentes, por lo que circular en ella en la, ciudad no será una tortura como en una de las de Milwaukee. Al acelerar el sonido se torna ronco y de mayor fuerza, pero sin ser algo espectacular o sobresaliente.

La posición de manejo también permite el uso diario, al igual que la altura que es suficiente para pasar por la mayoría de los topes sin necesidad de maniobrar de lado, pero como les comenté anteriormente, en el movimiento de curveo debemos cuidar el talón porque seguro lo rasparemos al dar vuelta. En cuanto a la maniobrabilidad no es tan ágil, ya que además del largo de la moto, la suspensión delantera tiene un ángulo pronunciado que a baja velocidad requiere usar fuerza y las vueltas en corto demandan estirar mucho los brazos.

Yamaha Stryker

Yamaha Stryker. Foto: Ricardo Silverio

La caja de cambios es muy larga, en ciudad solo se usarán las tres primeras marchas dejando la cuarta y quinta para trayectos carreteros, y por ello decidimos salir de fin de semana a explotar la virtud viajera de la Stryker. Llegado el día las condiciones meteorológicas jugaron en contra ya que estaba muy nublado y hacía mucho frío, el cual se resintió más al no contar con elementos aerodinámicos frontales, pero este es el modo de estas motos, un enfrentamiento directo contra los elementos.

Al tomar carretera comenzamos por largas rectas donde el largo de la moto era algo bueno ya que era sumamente estable, pude levantar por un momento 160 km/hr y la Yamaha Stryker no acusó vibraciones, siendo esto bueno para poder ir relajados y disfrutando del paisaje, aunque las piernas estuvieran temblando de frío. La lluvia apareció pero tampoco fue un problema ya que el peso y tamaño de la banda de rodamiento de las llantas generaban estabilidad.

Un punto a destacar que no entendí si era puesta a punto de Yamaha u otra cosa, es que el freno trasero tenía mucha potencia, incluso se sentía más que el delantero, y sí, en estas motos así es la repartición de frenada por lo general, pero en la Stryker se sentía algo exagerado, por lo que en los primeros momentos antes de acostúmbrame fue muy sencillo bloquear el neumático trasero.

Yamaha Stryker

Yamaha Stryker. Foto: Ricardo Silverio

Llegamos a una zona sinuosa (y mucho) con una visibilidad de unos 10 metros adelante a lo mucho debido a la niebla, por lo que la velocidad tuvo que reducirse drásticamente. Aun así me pude percatar que la Yamaha Stryker no está hecha para el curveo cerrado ya que se tiene que bajar mucho la velocidad.

Justo en esta zona teníamos pensado hacer las fotos para ustedes, nuestros lectores, pero las condiciones nos lo impidieron por eso tuvimos que recurrir al plan B, en la Presa Cedral, en Pachuca Hidalgo, donde el lodo nos acompañó y de nuevo apareció el punto débil de la moto que es las maniobras a baja velocidad. Un punto interesante es que si bien el tanque de combustible es pequeño, la autonomía es buena, tal vez por la relación tan larga en la caja de cambios. Pero seguro a un ritmo de alrededor de 140 km/hr estaremos con un rendimiento de unos 220 km.

La conclusión es como comenzamos… la Yamaha Stryker es una máquina buena, confiable y cómoda, pero que se ha desfasado de la evolución de las marcas establecidas por lo que no es una opción en contra de una Fat Bob de Harley o una Scout de Indian. Y por precio tampoco es competitiva ya que al mes de octubre de 2016 se anuncia con 203.999 pesos mexicanos por lo que también los clientes potenciales pueden voltear a otras marcas.

Yamaha debe voltear a sus demás segmentos de motos para mejorarlos sin esperar muchos años. La Yamaha Stryker tiene casi 10 años de desfase, tiempo que puede costarle el gusto de los clientes que cada vez buscan más valor por su dinero.