Yamaha de México invitó a nivel-C para ser participes de una salida a inicio de semana con dos de sus lanzamientos más recientes, la Yamaha R3 y MT-03, motos que mecánicamente son lo mismo, pero difieren en su concepto, ya que una podría considerarse una deportiva gracias al carenado y una prescinde del mismo para ser una naked. Ambas tienen un enfoque 100% citadino, pero un escape a carretera será igual de divertido con esta baja cilindrada.

En el apartado las Yamaha R3 y MT-03 cuentan con un motor de dos cilindros, cuatro tiempos, enfriado por líquido, de 321 cc que desarrolla una potencia de 41 hp, algo que podría sonar a poco, pero en ciudad es mucho más que suficiente.

La altura no es ningún problema para pilotos de diferentes tallas ya que el asiento se encuentra a 780 mm con respecto al suelo, y la distancia del chasis es de 160 mm que la hace librar la mayoría de los temibles topes de la Ciudad de México, el peso en orden de marcha es de 165 kg repartidos principalmente en la parte media/baja del chasis.

Yamaha R3 y MT-03

Yamaha R3 y MT-03. Foto: Ricardo Silverio

Con estos aburridos datos, lo importante era el sentir de manejo y comenzamos la ruta desde la agencia de Terraventura ubicada en Santa Fe, en la Ciudad de México, de ahí sorteamos mucho tránsito pesado de personas que llegaban a sus lugares de trabajo, el flujo de los autos se detenía por momentos pero nosotros nos movíamos sin mayor problema y logramos salir en menos de 10 minutos. Cabe señalar que en esta zona la lluvia ya había causado estragos en el pavimento, creando grandes “cráteres” que eran evitados con un sencillo movimiento de cadera, pero en algunos casos no se podía y la suave suspensión nos evitaba sentir el dolor en la espalda y donde termina la misma.

Carretera por fin, aunque el clima era muy frío y las motos eran nuevas (la que nos tocó tenía 1 km en el odómetro), además de esto las llantas todavía no estaban asentadas por lo que el trabajo se centró en este punto al salir. Comenzamos con la MT-03 de corte naked, concepto que ha ganado mucha popularidad en el presente. Luego de tomar temperatura (tanto la moto como el piloto) lo primero que llamó la atención fue la entrega de potencia ya que estaba en el rango medio de las revoluciones, es decir la aceleración desde cero es relativamente lenta pero al pasar las 5.000 rpm, la MT-03 “enloquece” sube de inmediato hasta el rango de las 12.000 rpm, esto acompañado de un sonido muy atractivo que comparte con la demás serie MT/FZ.

Yamaha R3 y MT-03

Yamaha R3 y MT-03. Foto: Ricardo Silverio

La velocidad máxima que pudimos lograr en un tramo controlado fue de 156 km/hr, y esto habla muy bien del desempeño del pequeño motor, la recuperación de velocidad era excelente, siempre y cuando utilizáramos la cuarta y quinta marcha, dejando la sexta solo para rectas largas. Los frenos debo confesarles creí que no soportarían el trabajo en carretera, pero fue un gusto estar equivocado. Si bien ninguna de las dos motos cuenta con ABS, el trabajo del chasis y la ligereza del conjunto hacen que no existan movimientos nerviosos y era complicado bloquear la llanta trasera incluso provocando ese efecto.

Gracias a la ligereza de la moto el manejo es realmente divertido a velocidad ya que prácticamente no se tenía que frenar y se tomaban las curvas a todo, y en poco tiempo las inclinaciones fueron mayores causando así un paso por curva rápido y una salida a recta a toda velocidad. Pasamos por frío, calor inclemente, frío, y un poco de lluvia pero esto es parte de la aventura en moto. El destino de esta salida fue Jardines de México un lugar realmente interesante para los amantes de la naturaleza, sin contar los escenarios que pasamos durante unas 3 horas de recorrido (nos parábamos mucho a tomar fotos).

Yamaha R3 y MT-03

Yamaha R3 y MT-03. Foto: Ricardo Silverio

Tocando este punto de las fotos debo disculparme ya que la cámara se fue bien guardada en el auto de apoyo que nos acompañó así que tuve que acudir a la cámara salvavidas del teléfono móvil, por ello no tenemos más imágenes para ustedes.

Al regreso de la ruta fue un tanto más aburrido ya que fue por puras carreteras de cuota, largas rectas que permitieron conocer el punto fuerte de la R3, que fue en la que regresamos, y es que si bien son lo mismo mecánicamente el trabajo aerodinámico de la R3 se nota al “cortar el viento”, permitiendo así una mejor velocidad punta, aunque en la ciudad esto no se sentirá.

En ambos casos la posición de manejo es muy cómoda, la R3 no está nada baja por lo que la espalda no lo reciente. Además tomando en cuenta que en todo momento íbamos con el acelerador a todo el consumo de combustible fue de alrededor de tanque y medio, esto traducido a la ciudad nos podría causar no visitar la gasolinera en más de una semana.

Fue una buena experiencia de viaje, de escape de la rutina sobre una moto que no necesariamente es apta para salir, pero eso también es la aventura que nos puede ofrecer una moto, una experiencia Premium al alcance de todos.