Tuvimos un primer contacto con la totalmente nueva Yamaha R1, una moto que se ha convertido en una los referentes de las motos japonesas deportivas.

En el presente, la línea que separa el rendimiento de las súper motos es muy delgada, todas en el rango de los 200 hp hacen complicada la decisión de compra, tal vez por esto Yamaha decidió enfocar sus esfuerzos en el apartado electrónico, en donde la nueva R1 sin duda destaca, y es que esta moto fue originalmente pensada y diseñada para el mundial de Super Bike (WSBK). En muchas ocasiones, las marcas lanzan un producto de calle realizando posteriormente las adaptaciones para que corra en un circuito, pero este no fue es el caso de la Yamaha R1, cuya concepción parte de una moto de pista para después construir la versión que hoy conocimos.

Un punto interesante en este primer acercamiento, es que la marca puso al mismo tiempo en pista la nueva Yamaha R1 y el modelo saliente, lo que nos permitió sentir claramente las diferencias entre las dos motos. La generación pasada de la R1 ya era una máquina de carrera, y la impresión fue de una entrega de potencia contundente pero la una suspensión que requería mayor trabajo para estar en el trazo.

Para la nueva generación las cosas han cambiado dándole un poco más de versatilidad gracias a los controles de tracción y ayudas electrónicas, de hecho las primeras vueltas se realizaron con el máximo en el apoyo de la computadora, con esta configuración parecía que la nueva Yamaha R1 tenía menos aptitudes que la generación pasada, ya que la entrega de potencia era muy suave, algo no muy divertido para el manejo en pista pero sin duda, benéfico para el manejo en ciudad.

Con el paso de las vueltas los controles de la Yamaha R1 se fueron reduciendo y el lado deportivo salió a relucir. La potencia desde la parte baja de las revoluciones y un control sobresaliente a la salida de la curva, incluso permitiendo un poco de derrape en la llanta trasera. La moto pedía más pero puntualmente la pista quedó pequeña para los 200 hp que genera la nueva máquina.

La suspensión, a diferencia de la edición pasada, cuenta con mayor aplomo y no se sienten movimientos de balanceo, la frenada es suave al contacto pero potente en el camino y sí, el sonido ronco se mantuvo convirtiéndose en un sello del modelo.

Toda esta tecnología incorporada en la nueva Yamaha R1 hace que su precio se incremente, el modelo saliente se ubicaba en el rango de los 230 mil 900 pesos mientras que la nueva R1 llega hasta los 299 mil 900 pesos. Sí, será un capricho caro, pero que vale cada peso invertido, sobre todo si tu gusto es participar en días de prueba en circuito, ya que ahí es donde se puede exprimir completamente. Si quieres conocer más visita nuestro especial de la Yamaha YZF R1 aquíEspecial Yamaha YZF R1