Antes del viaje

En textos anteriores hemos comentado que una experiencia fuera de lo cotidiano, un viaje, una prueba de manejo, un escenario puede ser una experiencia Premium, y no por el dinero que invirtamos o que el trayecto sea en primera clase, no, simplemente el propio viaje puede ser único, catártico y reconfortante por lo que se convierte en único.

Se acercaba la tercera fecha del World Rally Championship (WRC) en León, Guanajuato México, y como en todas las ediciones anteriores estaríamos presentes, pero queríamos acabar con esa aplastante rutina por lo que la idea que este año nos moviéramos entre los tramos polvorientos en una moto.

La decisión de cuál podría ser fue algo complicada, ya que se requería ligereza para movernos en el monte pero también seguridad para el viaje carretero de aproximadamente 500 km. Se necesitaba una moto de cilindrada media, alta, con buena suspensión y además maletas de carga. Ante estas necesidades Yamaha de México nos brindó la mejor solución, una Tenere 660 con llantas mixtas maletas y algo importante, un kit de reducción de altura, lo cual fue muy importante y más adelante comprenderán porque.

Yamaha Tenere 660

Yamaha Tenere 660. Foto: ©nivel-C | Ricardo Silverio

Esta moto ya la conocimos hace tiempo y sabíamos de sus capacidades, aunque en esa primera prueba no tenía el kit de reducción de altura por lo que el asiento está en el rango de los 896 mm (y les puedo decir que con mis 1.76 mts de altura no toco el piso con los pies). La Teneré nos demostró que es una bendición en la ciudad ya que la suspensión absorbe todo bache, tope y malos caminos además de ofrecernos una maniobrabilidad total y de paso consumiendo poco combustible.

Pero ahora la pregunta sería ¿Cómo se comportaría en carretera con peso una moto de estas características?

Comienza el viaje (asfalto)

Llegó el temible momento de hacer las maletas, y ya saben doblar ropa a su mínima expresión para que quedara en la maleta derecha y resulta que sobró espacio, en la maleta izquierda iría la computadora, equipo fotográfico y accesorios, y en el asiento trasero amarré con una red elástica una mochila impermeable y un casco para doble propósito el cual no sirve de nada en carretera.

Yamaha Tenere 660

Yamaha Tenere 660. Foto: Ricardo Silverio

Todo listo, asumí que la altura bajaría un poco más con el peso pero no fue así, y era todo lo que daba con el kit de la marca que disminuye alrededor de una pulgada, (que es suficiente para que mis pies toquen el piso). El viaje comenzó y lo primero fue poder escapar de la Ciudad de México, ese día particularmente amaneció muy frío y con lluvia por lo que literalmente iba temblando de frío. Las maletas no ocupan mucho espacio a lo ancho y se puede seguir maniobrando en espacios cerrados, pero la verdad es que no tenía prisa así que me fui con el tránsito de la hora pico mañanera.

Luego de una tortuosa hora de salida comienza la carretera, donde seguí sin acelerar mucho por dos razones muy importantes, una es que los neumáticos mixtos generan vibración y la construcción esbelta de la Tenere 660 la hace susceptible a las ráfagas de viento, con estos elementos la velocidad máxima y cómoda que logré por momentos fue de 140 km/hr. Y en segundo lugar es que seguía haciendo frío y si aceleraba era peor y comenzaba a no sentir las manos y piernas.

El trayecto continuó y el sol hizo su aparición en las inmediaciones de Querétaro. Los problemas que había encontrado hasta ese momento era la turbulencia generada por la moto en velocidad constante, pero esto es normal por la configuración de la misma y por supuesto, las maletas cuadradas. Algo que también se sentía era el viento empujarnos ya sea natural o causado por camiones. La Tenere 660 tiene en su posición de manejo un toque de enduro o cross por lo que podríamos ir de pie en ella sin problema aunque el asiento está inclinado hacia el tanque de combustible y esto después de cinco días fue una gran molestia.

Yamaha Tenere 660

Yamaha Tenere 660. Foto: Ricardo Silverio

Manteniendo un promedio de velocidad de 135 km/hr llegue a León en poco menos de cinco horas, no sin antes pasar por gasolina, en este aspecto la Tenere 660 puede ser ahorradora si trabajamos en el rango de las 5.000 rpm, y si lo subimos el esfuerzo del motor se reflejará en el consumo, recordemos que el rango de revoluciones tiene la línea roja en las 8.000.

Ya en León me acredité y coloqué las calcomanías pertinentes de accesos en los pocos espacios de la moto. Luego al hotel a desmontar las maletas (algo sumamente sencillo con un movimiento de llave y palanca y listo) y descansar.

La terracería

Jueves de shakedown, la primera prueba para los autos en León, a manera de puesta a punto de los autos, para llegar a este punto comenzaba la tierra, el elemento de la Tenere 660, donde por fin podría probar el motor de un solo cilindro que genera alrededor de 47 hp y un par motor de 58 Nm que se sienten y mucho en la parte baja de la aceleración. El primer día fue breve y sirvió para que acostumbrarme a este otro manejo, más sensible y demandante físicamente.

Yamaha Tenere 660

Yamaha Tenere 660. Foto: Ricardo Silverio

Pero la aventura comenzó realmente el día viernes, ya que gracias a la acreditación que tenía podía moverme temprano por los tramos mundialistas. El frío de la montaña y el sueño rápidamente desaparecían por el gusto de estar en ese momento ahí en ese sendero libre, mientras al lado el sol llenaba de colores el campo, de un lado la noche estrellada y del otro los rayos dorados y rojos es algo mágico que ya había percibido desde un coche pero ahora lo sentía vivo desde la moto.

Las precauciones de velocidad en tierra también fueron desapareciendo poco a poco y aceleraba más, la tierra, las piedras y surcos dejados por los autos causaban movimientos a la moto y exigían un mayor control físico, además claro de una posición erguida que se disfruta mucho. Más de una vez el entusiasmo con el acelerador me llevó muy cerca del borde del camino, pero ¿saben? También fue divertido gracias a la potencia de la moto y su relativa ligereza, además luego de cuatro días en tierra se agradeció poder poner los pies en la tierra para apoyar la moto tipo enduro, cuando se inclinaba de más.

Algo que permitió la moto es poder apreciar mejor el entorno, poder detenerse un momento en medio de la nada para respirar y pensar que no existe problema alguno en el mundo, encontrar la paz, vamos cada quién tiene sus modos de liberarse. Para el sábado la confianza era total en la moto por lo que se tenían que aprovechar esos tramos solos y llenos de un factor emocionante que causaba una sonrisa gigante… los saltos.

Yamaha Tenere 660

Yamaha Tenere 660. Foto: Ricardo Silverio

Si bien había curvas tipo horquilla (hacia arriba o abajo) también había largas extensiones rectas o semirectas que podían tomarse acelerando. El niño interior se acordó de cuando no importaba el peligro y un raspón salía con una caricia de mamá, así que me dispuse a acelerar, la suspensión de la Teneré 660 comenzó a trabajar de excelente manera, absorbiendo casi todo mientras que los movimientos laterales que nos causaban las piedras y tierra fina hacían latir el corazón.

A lo lejos veía una zona con muchas depresiones y vados, sabía lo que vendría saltar y en esa zona por arriba de los 100 km/hr sería increíble. Y así lo fue, por momentos sentías volar y tenía que soltar un poco la aceleración para tener un aterrizaje controlado aquí los 208 kg de la 660 la hacían estable.

La frenada en tierra es otro tema y requiere de más sensibilidad de mano y pie derechos, ya que la Tenere 660 carece de toda ayuda electrónica y esto le da una gran personalidad y mayor experiencia al conductor.

Yamaha Tenere 660

Yamaha Tenere 660. Foto: Ricardo Silverio

Debo de pedir una disculpa a todos nuestros lectores ya que este viaje lo hice solo, por ello fue de aventura, y por ello nuestra selección de fotos es limitada sobre todo en momentos de velocidad y maniobras, pero les prometo que el siguiente año que seguramente lo repetiré, trataré de transmitirles todos esos momentos y colores que son parte de este magno evento del WRC. Falta espacio para escribir tantos momentos que se pueden alcanzar en una moto.

La Tenere 660 tiene un costo de 155.000 pesos, (más kit de reducción de altura y maletas), pero los lugares a los que nos puede llevar no tienen precio, solo es que se atrevan a salir de la rutina y dejarse llevar por el niño interior.