En nuestras redes sociales les informamos que tenemos a prueba de mediano plazo la gama de entrada de las “avispas”, es decir la Vespa Clásica, por ello estamos moviéndonos todo lo que podemos en la conflictiva Ciudad de México (CDMX) en esta “coqueta” motoneta, y ¿saben?, ha sido tremendamente práctico y divertido, aunque sí penaliza nuestra orografía con todas las subidas que tenemos.

El detalle del transporte citadino lo dejaré para una próxima entrega, por lo que este texto lo dedicaré a una pequeña salida en carretera, puntualmente a Toluca, Estado de México, que para quienes no conozcan se encuentra a mayor altura que la CDMX, por lo que salida fuen una pendiente constante.

Vespa Clásica

Vespa Clásica con un color amarillo que te obliga a verla

Por ello tuve la idea más responsable y divertida en ese momento, usar la Vespa para movilizarme. El destino, la Pista Off Road que está alrededor de 65 km de la Ciudad y la cita era a la una de la tarde, por ello pensé en salir a las 11:00 am, por cualquier cosa, pero por algunos retrasos terminé saliendo hasta las 11:20.

En la parte plana la movilidad y respuesta era buena, incluso en la avenida Constituyentes (vía importante de salida de la CDMX, con muchos autos, transporte de carga y personas) las cosas no fueron del todo mal, toda vez que va en pleno ascenso, pero con el acostumbrado tránsito pesado, podía ir circulando a 30 o 40 km/hr que era más rápido que los autos y sus conductores con una tremenda cara de frustración.

Vespa Clásica

Vespa Clásica con un color amarillo que te obliga a verla

La zona conflictiva terminó y comenzaba el tramo carretero con velocidades mayores, y aquí fue donde la Vespa Clásica con su pequeño motor de un cilindro de 150 cc de 10 hp y par motor de 8.5 lb-pie sufrieron. Y es que en plano puede desarrollar unos 90 km/hr pero en la subida iba penando a unos 40 o 50 km/hr, y claro, debo ser justo yo no soy precisamente ligerito (unos 86 kilos antes de comer ), por ello lo mejor que pude hacer fue ir detrás de un camión de carga en la parte más inclinada.

Esta parte puso a prueba toda mi paciencia, pero luego cambié de mentalidad y me dediqué a ver el entorno, ¿no se han dado cuenta que a veces por tanta prisa se nos olvida disfrutar de nuestro entorno?, y esto me pasó al ver casas, construcciones, paisajes que siempre han estado ahí pero pasan desapercibidos, deberían intentarlo (si no les ha pasado) se podrían sorprender por encontrar nuevas cosas.

Vespa Clásica

Vespa Clásica con un color amarillo que te obliga a verla

El ascenso estaba nublado y hacía frío, no importa era parte del camino, luego de un tiempo que parecía eterno llegué a la parte más alta y comenzó la bajada donde la paciencia alcanzaba velocidades de hasta 110 km/hr y lo que me sorprendió es la estabilidad del conjunto, y créanme esa velocidad se sentía en el cuerpo haciéndola emocionante.

En estos momentos de velocidad pude rebasar camiones y algunos autos que iban demasiado cautos en las curvas, y que seguramente vieron con recelo como una “motoneta” los rebasaba. Al llegar a mi destino faltaban unos 20 minutos para la 1 de la tarde, por lo que se darán cuenta que no fue un recorrido veloz, pero si divertido que en todo momento causa una sonrisa.

Vespa Clásica

Vespa Clásica

El regreso fue mucho más sencillo, aunque en la parte de subida tenía que ir pegado a la línea blanca del carril de baja velocidad, y solo tenía poder para rebasar a esos camiones que llevan mucho peso y van con suerte a 20 km/hr. Ya en la bajada a la CDMX todo el pavimento estaba mojado y de nuevo la Vespa Clásica se mostró estable y con una frenada potente que se siente desde las palancas que son muy firmes. A unas cuadras de casa la lluvia no me perdonó, pero no importaba ya había hecho lo más complicado y ¿saben?, lo volvería a hacer y más lejos.

A todo esto consumí poco más de un cuarto de tanque de combustible con el acelerador siempre a fondo, lo que nos da una idea de su bajo consumo en un manejo cotidiano en plano, como podría ser para movernos de casa al trabajo o escuela y de regreso.

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