Un poco de historia

La Yamaha R6 es una de las motos más longevas del mercado, fue lanzada en 1999 luego de su hermana mayor la R1. La R6 pasó por una serie de mejoras mecánicas durante estos casi 17 años, como lo fueron retoques en el motor y nuevos sistemas de gestión aunque mantenían en general la potencia en el rango de los 120 hp.

El modelo tuvo cambios menores en cuanto al diseño, siendo el presentado en el 2006 el que sigue en las concesionarias al día de hoy y una evolución prácticamente congelada, en todos los aspectos.

Cabe señalar que si el mercado de autos ha cambiado, el de motos ha tenido una revolución, los gustos y necesidades son otras estos 20 años, ya que de entrada las motos dejaron de ser algo recreacional para convertirse en una opción de movilidad. Antes el manejo era muy distinto ya que por lo regular las motos tenían una entrega de potencia en medias y altas revoluciones y cuando esto pasaba podía llevar al piso a un piloto no preparado, algo similar a las primeras generaciones de autos con turbo.

Este manejo ya no existe en el presente incluso en las motos súper deportivas, además de los sistemas de seguridad como ABS o tracción que por desgracia la Yamaha R6 no pudo incorporar en su ciclo.

Yamaha R6

Yamaha R6. Foto: Ricardo Silverio

La problemática presente

Como les comentaba los gustos, segmentos, necesidades y normativas han cambiado mucho en estos años, en este último aspecto, se han regulado las emisiones contaminantes, controles de sonido y sistemas de seguridad obligatorios (ABS y tracción). Esto no debería ser problema pero en una moto como la Yamaha R6 a la cual en todos estos años no le hicieron cambios profundos, le requeriría un desarrollo desde cero, sabiendo que eso cuesta mucho dinero eso mejor se invirtió en la nueva R1.

Esta problemática no es exclusiva de Yamaha ya que la Honda CBR 600 RR (y en general en todas de esta cilindrada) también tiene los días contados ya que los cambios que entrarán en vigor en 2017 no la dejarán pasar por las regulaciones.

Por otra parte la demanda de este tipo de motos es prácticamente nula en diversos mercados, ya que el público se ha ido a los extremos, una moto potente para el fin de semana o una de baja cilindrada para la movilidad urbana. Y con esto nace otra situación ya que en los últimos tres años ha existido un auge impresionante de motos pequeñas (en el rango de 400 cc para abajo) con diseños atractivos y una apuesta de desempeño que proviene del chasis y manejo en lugar de cientos de caballos.

Yamaha R6

Yamaha R6. Foto: Ricardo Silverio

Estos elementos en conjunto han servido para que el otrora popular mercado de las cilindradas medias este en plena extinción. Y es que prácticamente todas las marcas han apostado por ofrecer motos de baja cilindrada o retocar las gamas intermedias para subir el cubicaje y así equilibrar la merma de potencia por las adecuaciones a los motores, ejemplos Suzuki GSX-R750 (aunque convive con la 600) y la Ducati 959 que se potenció desde su predecesora la 899.

¿Una nueva R6?

En el presente existen muchos rumores sobre una nueva generación de la Yamaha R6, pero esto no es algo 100% cierto, ya que si bien si tendremos R6 2017 no será un nuevo desarrollo sino adecuaciones visuales y retoques del motor, de hecho existen algunas recreaciones de esta moto con una apariencia de la R1.

Esta nueva Yamaha R6 tendría elementos electrónicos del presente como frenos ABS y control de tracción puntos que ya son básicos en nuestro presente y tal vez algún retoque de motor para una función más dócil en la aceleración. Pero el problema de fondo sigue, y es que esta gama de cilindrada ya está en desuso por lo que su vida comercial posiblemente no vea el año 2020.

Yamaha R6

Yamaha R6. Foto: Ricardo Silverio

Nuestra experiencia de manejo

Luego de este largo preámbulo debo decirles que cuando supe que la Yamaha R6 podría desaparecer fue “un duro golpe a la nostalgia” ya que esta moto fue la primera deportiva que tuve oportunidad de manejar y fue además de divertido, muy didáctico. También debo confesarles que esta prueba de manejo salió un tanto sin querer ya que tuve una invitación a salir a rodar a Tecolutla, Veracruz y tuve la oportunidad de escoger una moto de Yamaha y al ver la R6 no lo pensé mucho toda vez que el viaje sería en autopistas y no tendría terracería o caminos complicados.

Por lo anterior no llevaba el equipo necesario para hacer fotografía así que tuve que recurrir a la cámara “salvavidas” del teléfono, por ello mis disculpas por la poca calidad de las imágenes.

Apartado mecánico

Aquí las cosas son muy sencillas, un motor con muchos año de desarrollo de cuatro tiempos, cuatro cilindros en línea de 599 cc, que desarrollan 122 hp con un par motor de 49 lb-pie. La caja de cambios es de seis velocidades y la transmisión de potencia al eje trasero es por medio de cadena. En este punto cabe destacar que las revoluciones del motor pueden llegar hasta el rango de las 16.000 vueltas, lo que ocasiona un sonido agudo que a menos que usted sea de piedra no disfrutará.

Yamaha R6

Yamaha R6. Foto: Ricardo Silverio

La ruta

Cuando conocí la Yamaha R6 comenzaba en este apasionante mundo de las motos (hace unos siete años) pero pude percatarme de algunas cosas que esta vez constaté. Uno la entrega de potencia, ya que en el arranque es lenta pero al llegar al rango de las 6.000 revoluciones “el mundo se acaba” y la entrega es contundente y así continúa hasta llegar a la línea roja. Por otra parte es una moto muy ligera (189 kg) pero con una repartición de peso cargada hacia el frente por lo que tiende a ser muy nerviosa en la llanta trasera en situaciones de frenada de pánico o poca adherencia.

Y bueno, lo anterior ya lo conocía pero hacía falta ver que tanto había avanzado en estos años. El viaje comenzó al escapar de la Ciudad de México, en el tránsito diario donde la cantidad de calor que despide el motor se siente y mucho en las piernas, la posición de manejo no es la más cómoda para el uso diario y esto se hace muy pesado en el tránsito pesado. El punto a favor que tiene es que aunque no es muy ágil de maniobrar en espacios cerrados si es muy ligera y baja en altura del asiento (850 mm) para cambiar de trayectoria con anticipación.

El viaje carretero comenzó y la forma aerodinámica de la Yamaha R6 obliga al piloto a formar parte de ella agachándonos, de lo contrario la pelea contra el aire será muy fuerte, sin contar con el ruido. Pareciera ser incomodo ir todo el tiempo en posición de competencia pero no lo es tanto y uno termina por acostumbrarse e ir relajado. La ruta que tomamos nos llevaría por la carretera hacia Tulancingo, Hidalgo y posteriormente tomar la desviación a Tuxpan, Veracruz con una zona nueva de atractivos escenarios.

Yamaha R6

Yamaha R6. Foto: Ricardo Silverio

Aquí la idea era acelerar, pero la naturaleza no lo permitió con una fuerte lluvia que hizo que el manejo de la Yamaha R6 fuera muy cuidadoso, como les comenté el poco peso en la parte trasera la hacen muy nerviosa y con poco freno puede darnos un buen susto. La visibilidad era mínima pero la velocidad era poca así que no tuve mayor contratiempo. Este clima duró unos 50 km para después dejarnos sol a todo lo que daba, tanto que la ropa se secó en poco tiempo.

Ya con un clima más benevolente pude acelerar primero desde la parte baja, llevando la primera marcha hasta el límite, pasando de las 6.000 revoluciones la fuerza se siente en el cuello y el aullido del motor se incrementa hasta llenar todos nuestros sentidos hasta cercana la línea de las 16.000 rpm, y así sucesivamente hasta llegar a la sexta marcha con una velocidad máxima que pude lograr de 225 km/hr. En este punto la carretera contaba con grandes extensiones de rectas o curvas amplias por lo que era casi un sentir de volar, aunque debo decir que la suspensión tan firme y sin los amortiguadores del presente nos hace perder por segundos el contacto con el piso algo que sobra decir que es peligroso.

Por fin llegamos a la desviación a Tuxpan, donde el camino cambia totalmente con curvas sinuosas y ciegas, pero donde se podía la inclinación de la moto era intuitiva, en este punto el apoyo lateral de la Yamaha R6 fue muy bueno y brindaba mucha confianza. El curveo rápido a los lados se hace muy sencillo debido al peso y configuración de la moto, siendo esto algo que se disfruta y mucho.

Yamaha R6

Yamaha R6. Foto: Ricardo Silverio

Siendo sincero la frenada de la Yamaha R6 es muy pero muy nerviosa, incluso a baja velocidad, por ejemplo al atacar un tope puede patinar el neumático trasero y esto también sobra decir que no es nada bueno y no lo he sentido en otras motos del presente de rango medio de cilindrada  incluso en las de configuración naked sin ayudas electrónicas, esto nuevamente debido a la repartición de pesos de la R6.

La Yamaha R6 es una sobreviviente de un tiempo en que las motos eran otra cosa, un lujo, un capricho, una presunción, pero hoy las cosas se han refinado, aunque a veces demasiado con artillerías de sistemas de ayudas que quitan el espíritu de manejo, la R6 es el otro extremo, lo salvaje, algo que se perdió con los años para dar paso a una sencillez de manejo.

Tal vez te sigamos viendo unos años más Yamaha R6, pero tu concepto, forma y función ya no caben en los gustos del presente, así que… adiós R6.