El Slingshot es la respuesta directa de Polaris a sus “archienemigos” canadienses de BRP, marca con la que luchan en los mismos segmentos de ATV, moto nieves, motores, etc., BRP presentó hace unos años el Can-Am Spyder con una configuración de tres ruedas y una posición de manejo estilo motocicleta. La marca norteamericana uso esta misma configuración para crear el Polaris Slingshot, un vehículo que si bien está catalogado como una motocicleta tiene como principales competidores al KTM X-Bow, Ariel Atom y claro a los Morgan 3-Wheeler.

Estilo no apto para introvertidos

Polaris Slingshot ofrece un diseño realmente caprichoso y ostentoso, si bien es un vehículo ligero, las formas de la carrocería le dotan de una vista muy grande. El frontal que domina todo en el Slingshot nos muestra un largo cofre flanqueado por los pasos de rueda a una mayor altura y al frente a manera de fascia tiene una extensión al color de la carrocería que da una vista “flotante”. La parte baja cuenta con un difusor en tono oscuro y las luces se esconden en un diseño sencillo a los lados y parte central.

Polaris Slingshot

Polaris Slingshot. Foto: Ricardo Silverio

Ver de lado al Polaris Slingshot es tratar de entender cómo algo así existe, y es que pareciera una tina de baño con asientos y tres ruedas. El diseño va de mayor a menor desde la parte trasera, desde esta perspectiva nos recuerda a las motos con un carenado simple e incluso con la terminación del colín del asiento, aunque aquí aloja las luces.

Desde atrás la situación se hace más rara ya que solo vemos las protecciones antivuelco, luces, un gran fondo negro, y claro, la inmensa rueda “que va pegada” al conjunto con el basculante, suspensión y banda de transmisión de potencia.

Al interior las cosas nos recuerdan a un auto de competencia por la simpleza, volante, instrumentos analógicos, una pequeña pantalla con funciones , botón de arranque, palanca de cambios y ya. Todos los elementos obviamente son contra agua por lo que las terminaciones son de plástico. Cabe destacar que cuenta con una guantera de buen tamaño y dos espacios tras los asientos con cierre de llave.

Polaris Slingshot

Polaris Slingshot. Foto: Ricardo Silverio

Todos estos elementos señalados dan como resultado un conjunto realmente raro el cuál si un día se siente triste o con la moral baja, solo basta que se suba y salga a la calle para que todas las personas lo volteen a ver, le tomen fotos, se acerquen a preguntarle ¿qué es eso?, y con suerte hacer nuevas amistades. El Slingshot es un imán de las miradas que además le brindará un sentir de libertad como en un convertible, pero con mucho más estilo.

Apartado mecánico

El Polaris Slingshot nos ofrece una combinación que es propia de un auto, primero tenemos un chasis tubular que aloja los asientos, las ruedas y al motor (lo demás es carrocería y plástico), a esta base se le incorpora un motor 2.4 litros Ecotec (sí, el de Chevrolet) más una transmisión manual de cinco marchas más reversa como la de un auto normal. La potencia del motor va totalmente a la llanta trasera por medio de una flecha en la parte media y finalmente por una banda que cuenta con refuerzo de fibra de carbono.

El motor de 2.384 cc genera 173 hp y un par motor de 166 lb-pie que son entregados a las 4.700 rpm. Estos datos sirven para mover al conjunto de 763 kg, aunque este dato es sin líquidos (gasolina, aceite, etc.) aun así el peso en orden de marcha con dos ocupantes quedaría en el rango de los 950 kg… claro, esto depende de los pasajeros.

Polaris Slingshot

Polaris Slingshot. Foto: Ricardo Silverio

En cuanto a la velocidad máxima y el “0 a 100” la marca no ofrece un dato concreto pero en la prueba de manejo esto es irrelevante ya que lo que hace el Polaris Slingshot es transmitirnos sensaciones y dejarnos disfrutar del verdadero manejo.

La experiencia de manejo

Hace unos meses tuvimos la oportunidad de conocer al Polaris Slingshot en pista, nada menos que en el Autódromo Hermanos Rodríguez, en la Ciudad de México, donde pudimos ver sus límites a velocidad y la forma de corregirlo en curva, algo que se vuelve divertido y adictivo, pero este vehículo se puede matricular como una moto por lo que también se puede usar en la ciudad y salidas carreteras. Y justamente eso fue lo que hicimos durante una semana pudiendo así descubrir sus puntos buenos y sí, también malos.

El primer día fue para conocer el Slingshot, primero en la postura de manejo, acceder es un tanto incomodo y recuerda mucho a los autos de carrera. Obviamente estamos muy abajo, los asientos de terminación plástica son realmente cómodos aunque no lo parezcan y ofrecen excelente sujeción lateral, aunque podría mejorar la lumbar. El volante cuenta con ajuste telescópico y es sencillo encontrar la mejor postura. El volante tal vez es demasiado grande pero uno se acostumbra. En este primer momento también encontramos que el punto ciego (trasero-derecho) es muy grande mientras que para la reversa nos vemos apoyados con una cámara que podemos ver en la pantalla de la consola.

Polaris Slingshot

Polaris Slingshot. Foto: Ricardo Silverio

Durante los primeros días de calle, tuvimos que medir el ancho delantero que se hace mayor por la altura de los pasos de rueda, era como manejar un Mustang o Camaro (anchos y cuadrados al frente), luego de esto tuvimos que a aprender a esquivar los invariables baches de forma diagonal, y ser suaves con la aceleración sobre todo al dar vuelta ya que es muy sencillo que patine el neumático trasero si abusamos del acelerador. Lo divertido en este trayecto fue la atención que causó el Slingshot, para los niños era como un Hot Wheels de verdad, para los jóvenes un sueño, los adultos lo veían con gusto y los un poco más avanzados en años lo veían como un “bicho raro”. Algo interesante también fue la atracción que causó en el público femenino. Durante este momento agradecí traer casco (que es obligatorio) para no aparecer en la infinidad de fotos que le tomaban en el tránsito y semáforos.

En la ciudad temíamos que los topes fueran su punto débil, pero los 127 mm de altura lo hacían apto y solo en algunos casos que dichos topes parecían extensiones de una banqueta el Slingshot raspaba un poco abajo. El ángulo de ataque frontal tampoco fue un problema, en comparación con el Porsche Cayman GT4 que probamos hace unos meses. La dirección si bien es asistida (hidráulica) es firme por lo que requiere algo de esfuerzo maniobrar y no es precisamente ágil en espacios cerrados. Por último la suspensión es de corte deportivo, es decir dura y por ello sentiremos cada grieta del camino, pero vamos este no es un auto/moto de uso diario, es un juguete para manejar.

Polaris Slingshot

Polaris Slingshot. Foto: Ricardo Silverio

El día destinado para las pruebas tuvimos muchas situaciones que podrían pasarle a cualquiera. Y comenzamos con salir temprano y soportar el aire frío para después no soportar el calor (igual que en una moto), tránsito pesado, carreteras con tierra, un fuerte viento y no podía faltar la lluvia.

A velocidad crucero el Polaris Slingshot es realmente estable como un auto normal, y por lo regular jugamos entre la primera y cuarta marcha, dejando la quinta para reducir las revoluciones y mantener un promedio, no los podemos decir que íbamos rápido porque no fue así pero es un hecho que si circulan a 100 km/hr sentirán que van a 200 km/hr por todo lo que transmite.

La recuperación de velocidad en carretera no es tan contundente como esperaríamos y casi siempre necesitamos bajar un cambio para tener un mayor empuje, en este punto también se parece a una moto que trabajan mejor en el rango medio/alto de revoluciones.

Polaris Slingshot

Polaris Slingshot. Foto: Ricardo Silverio

El camino continuó hasta el lugar donde realizamos las fotos con una superficie lisa con tierra, aquí el desconectar el control de tracción era obligado y la llanta trasera Polaris Slingshot se volvía loca al tratar de encontrar adherencia, causando esto una muy fácil perdida de la parte trasera, ¿peligroso?, no, en lo más mínimo era realmente divertido, era como un auto de rally pero convertible ¿se imaginan esa combinación? Aquí bastó un rato para acostumbrarnos al acelerador y dirección para luego poder sentir el trabajo del chasis que siempre era nervioso por la única rueda trasera y luego seguir jugando mucho tiempo.

Al final del día el clima nos cobró todas las sonrisas del día ya que por la tarde comenzó una fuerte lluvia, así que nos mentalizamos a que estábamos en una moto y a mojarnos, aquí creíamos que el manejo tendría que ser muy cuidadoso, pero no se mantuvo el mismo ritmo y en ningún momento hubo movimientos nerviosos, esto es muy bueno y brinda confianza, tomando en cuenta que el Polaris Slingshot solo cuenta con lo mínimo en cuanto electrónica, es decir frenos ABS, control de estabilidad y control de tracción dejando a un lado los cientos de sistemas que equipan los autos (y motos) del presente.

En los años que llevamos teniendo la oportunidad de manejar autos y motos nunca habíamos sentido un vehículo así, que nos hiciera reír, jugar y soñar, con el sentimiento de libertad de una moto pero con la comodidad de un auto. Si bien es un juguete caro ofrece la misma adrenalina de autos de muchos más caballos y ceros en el precio.

Polaris Slingshot

Puntos a mejorar

Esta primera generación del Polaris Slingshot tiene mucho camino por delante, y en ese trayecto tiene que mejorar algunos puntos comenzando por el apartado técnico ya que el bloque 2.4 Ecotec es un tanto ineficiente para este modelo, y en algunos SUV de Chevrolet lo que nos habla de su tamaño. Bien podrían usar el nuevo bloque 1.4 turbo de 138 hp presentado en el nuevo Cruze que de paso reduciría el peso total y agregar una caja de cambios cortos con sexta marcha sería sensacional. Otra opción sería usar el bloque de Volkswagen TSI 1.8 turbo de 190 hp, ¿suena bien no?

El sonido del motor carece de fuerza y “personalidad”, para esta configuración de vehículo requiere un mejor tono, no es que este mal, pero podría mejorar y mucho.

Después llegamos al plano estético, y no nos referimos al diseño, así está increíble, sino a los terminados, Polaris debe buscar alguna solución para las vestiduras plásticas ya que se podrán imaginar que se calientan demasiado al sol, al grado de que teníamos que ponerle agua fría a los asientos, palanca de cambios y volante, tal vez un pequeño toldo que lo tape cuando no se usa y esto además serviría para que no cualquier persona llegue y se suba a tomarse su “foto para el face”.

Polaris Slingshot

Polaris Slingshot. Foto: Ricardo Silverio

Por el precio de 524.900 pesos (al mes de mayo de 2016) bien podría tener mejores detalles en cuanto a funciones como una llave de presencia y seguros para los compartimentos de carga e incluso para la tapa de combustible que es muy genérica de plástico y puede ser retirada sin el mayor problema. No le caería nada mal espacios pequeños de carga para accesorios ya que solo tenemos dos portavasos con una posición muy atrasada, esto puede sonar muy quisquilloso, pero créanme que en el uso diario se requiere.

Conclusión

El Polaris Slingshot es una excelente opción para las personas que quieren manejar o un vehículo emocionante para un “track day” cuenta mucho menos que los convencionales y ofrece casi lo mismo. Este extraño concepto se encuentra en su primera generación y tiene cosas por mejorar pero la experiencia nos ha mostrado que esas mejoras llegan con más electrónica y ayudas así como un manejo más dócil, por lo que hoy por hoy el Polaris Slingshot es puro y duro.