A finales del año pasado Polaris México trajo a México un modelo muy extraño y especial, el Slingshot, vehículo que podría considerarse como la respuesta al Can Am Spyder de la compañía rival, BRP. Pero el enfoque es completamente distinto ya que el de BRP nos da un sentir de moto, mientras que el de Polaris es un auto tipo Ariel Atom, KTM X-Bow o Catherham.

Con este tipo de configuración lo importante no es tanto la potencia sino el peso del conjunto, el cual en la versión SL que probamos se queda en los 790 kg. El Polaris Slingshot ofrece un pequeño motor de origen General Motors, Ecotec de 2.4 litros que genera 175 hp y un par motor de 225 Nmm acoplados a una caja de cambios manual de 5 pasos. Esta potencia va a parar directamente a la inmensa llanta trasera, por medio de banda.

Y bueno, todo esto lo pudimos probar en el Autódromo Hermanos Rodríguez durante la celebración de un track day multimarca, en donde Polaris contó con algunas unidades del Slingshot. Así que esta vez no hablaré de cosas estéticas ni funcionales, solo el manejo.

Polaris Slingshot

Polaris Slingshot. Foto: Ricardo Silverio

Para comenzar llamó mucho la atención que prácticamente no hacía ruido al encenderlo ni en bajas revoluciones, esto no necesariamente es bueno tomando en cuenta el enfoque deportivo del pequeño auto. Al acomodarme en el asiento la postura es baja y con excelente sujeción lateral y lumbar. La caja cuenta con cambios cortos y la dirección podría ser un poco más firme, pero como está le permite ser cómodo a baja velocidad.

Lo anterior se pudo comprobar al hacer algunas maniobras en la zona de paddock de la pista. Por fin salimos a pista y desde la aceleración “quemando rueda” se podía adivinar que el Slingshot permite sentir todo en el camino desde el trabajo de la suspensión que va hasta nuestras manos por medio del volante, hasta la libertad de un habitáculo abierto.

Aceleración en la recta y tercera marcha al final de la misma, primera curva a la derecha y aquí es donde el Slingshot demostró sus credenciales. Si bien este vehículo cuenta con control de estabilidad y frenos ABS, le cuesta “digerir” la potencia y torque por lo que si abusamos del freno o acelerador en curva invariablemente se irá de atrás, ¿peligroso?, por supuesto que no, de hecho es muy divertido y permite un manejo más sensitivo que apreciarán los puristas del automovilismo.

Polaris Slingshot

Polaris Slingshot. Foto: Ricardo Silverio

Las curvas continuaron y comenzamos a usar el efecto de irse de atrás para apuntar las curvas y salida acelerando, esto fue sencillo y divertido aunque la inestabilidad estuvo presente en todo momento, por ejemplo en la zona de las “eses” dónde al tocar los lavaderos la llanta trasera se tornaba más nerviosa, pero nada que no pudiera controlarse.

La frenada siempre fue muy competente (con todo y que ya llevaba mucho tiempo dando vueltas) y se podía sostener hasta casi la entrada de la curva, aunque también en un freno de pánico, el neumático trasero puede tener movimientos laterales.

Polaris Slingshot

Polaris Slingshot. Foto: Ricardo Silverio

El paso por curva luego de tomarle la medida al manejo, es rápido y la suspensión es extrañamente suave, pero esto no significa que sea mala, sino que filtra muy bien los golpes por ejemplo al atacar los lavaderos. Temo decirles que no sé cuánto fue la velocidad máxima al final de la recta ya que no estaba volteando a los instrumentos, pero así fueran 140 km/hr estos se sentían y mucho.

Fue un corto primer acercamiento con el Slingshot, pero muy productivo manejándolo en pista para donde está hecho, aunque sí está homologado para circular en la calle y de hecho se le cataloga como una motocicleta de tres ruedas, por lo que requiere el uso obligatorio de casco.

Lo que sigue es tener el Slingshot en el uso normal y carretero, así que estén al pendiente de una prueba más a fondo.