A finales de 2014 se presentó en el mundo la nueva generación de la Yamaha R1, una moto que significaba una revolución en la marca y no solo por la tecnología o desarrollo con la ayuda de Valentino Rossi y claro, el diseño que atentó (y polarizó la opinión) con la tradición que había ofrecido la R1 desde sus inicios en 1998. Unos meses después esta moto llegó a México y tuvimos la oportunidad de conocerla en pista, pero aquella ocasión era una niña mimada de los directivos de la marca, por lo que no permitieron acelerar ni mover los modos de manejo. Pero ahora fue diferente.

Antes de comenzar debo comentarles que en dicha prueba de manejo tuvimos mucho apoyo por parte de Yamaha de México y un monstruo de cuatro ruedas ya que ese día aprovechamos la pista del Centro Dinámico Pegaso para llevar el Ford Shelby GT350, y tres motos: R1, la nueva XSR900 y la sorpresa del día, la MT-10 de la que pronto les traeremos el reporte. El trazo utilizado fue uno muy sinuoso y corto donde importaba más la técnica que la velocidad.

Yamaha R1 y Shelby GT350

Yamaha R1 y Shelby GT350. Foto: nivel-C

Primero estuvimos exprimiendo los 526 hp del Shelby, algo muy bueno pero como siempre, el estar sobre un coche siempre dará una sensación de tener todo bajo control o de sentirse protegido, por eso el cambio a la moto era emocionante. El trazo que usamos de Pegaso fue exactamente el mismo que se usó el día de la presentación hace poco más de un año así que esta vez no teníamos “nanas” que nos cuidaran y saltamos a la pista.

Apartado mecánico

Ya no los aburriré con cuestiones mecánicas que ya se han revisado en los últimos meses, solo les recordaré que esta moto presume una relación de peso potencia de prácticamente 1-1 es decir sus 199 kg (en orden de marcha) son movidos por 200 hp (199.9 hp) y un par motor de 83 lb-pie, con una línea roja situada en las 13.500 rpm. Esta construcción ligera fue lograda por elementos de aluminio en el chasis y magnesio en el subchasis y rines.

La electrónica juega un papel fundamental en la moto, ya que proviene del conocimiento en Moto GP y cabe señalar que esta moto fue desarrollada para el WSBK donde participaría Valentino Rossi, pero al final decidió quedarse en la máxima categoría. Control de tracción, frenos ABS, frenada integral (solo con la maneta delantera) y un nuevo sistema denominado IMU que trabaja en tiempo real analizando 125 veces por segundo elementos como: inclinación, rotación, adherencia, frenada y aceleración , adaptándose en todo momento.

Yamaha R1

Yamaha R1. Foto: Ricardo Silverio

Lo anterior no quiere decir que la moto lo haga todo, ya que estos parámetros pueden ser modificados en diferentes niveles hasta el punto mínimo o definitivamente desconectarlos y tener un manejo puro, obviamente esto es en una situación de competencia, con un manejo profesional y sobre todo en una pista apta para el motociclismo.

Forma y función

Me saltaré el tema del diseño ya que podría entrar en polémicas innecesarias ya que en el gusto está en la variedad. Sí, esto quiere decir que de manera personal no me agrado la nueva forma de la R1 y en estos dos años no he logrado acostumbrarme, pero las formas puramente japonesas obedecen a un funcionamiento aerodinámico que proviene de la M1 que corre en Moto GP.

Hablando de ergonomía es excelente… bueno, para lo que está hecha, es decir olviden usarla en el transito diario, por la dureza de la suspensión, el calor que emana y la poca maniobrabilidad que tiene en espacios cortos. Aunque si le gusta llamar la atención seguro lo logrará al transitar por la calle.

Yamaha R1

Yamaha R1. Foto: Ricardo Silverio

Nuestra Experiencia de Manejo

Como les comentaba hace un momento el estar en un coche por muchos caballos que tenga siempre tendrá un grado de seguridad por toda su estructura y obviamente una moto no hace esto y permite tener más sensibilidad de todo lo que pasa alrededor y tal vez por eso nos gusta tanto y se hace adictivo.

Primero realicé un cambio de ropa para poder adecuarme a la situación de pista, llave en encendido, botón de arranque y el motor ronco y poderoso de la Yamaha R1 toma vida. Este sonido obedece a un encendido irregular en la secuencia de los pistones y bielas, que mejoran la entrega de potencia en el régimen bajo e intermedio, algo necesario para los circuitos sinuosos.

La primera vuelta se realizó con todos las ayudas electrónicas a tope y sirvió de calentamiento y reconocimiento, aunque en este momento me percaté que la pista estaba demasiado sucia y en gran parte del trazo había arenilla debido a las fuertes lluvias. Esto desde el primer momento causó movimientos nerviosos en la R1 por lo que tuvimos que encontrar una línea alterna para poder curvear.

Yamaha R1

Yamaha R1. Foto: Ricardo Silverio

Después de algunas vueltas nos acostumbramos y la velocidad incrementó, llenando la solitaria pista con el sonido del motor. Ya con más confianza reducimos las ayudas y el cambio fue diametral, la entrega de potencia se convirtió en una locura pero todo seguía bajo control y la inclinación de las curvas pedía más acelerador con cada giro. La R1 iba “sobre rieles” no existían movimientos raros en curva ni al salir acelerando en primera.

El tramo de pista que usamos era relativamente corto, por lo que solo se alcanzó a meter tercera velocidad por un momento, llegando al rango de los 140 km/hr, lo que nos habla de la velocidad que puede desarrollar en sexta. Luego de esta recta, estaba una curva a la izquierda amplia y circular, aquí es donde comprobamos el paso por curva estable y acelerando donde el piso llegaba a la rodilla y no al revés. Luego un par de curvas amplias derecha e izquierda dejaron sentir la sencillez de maniobra usando nuestro cuerpo como basculante, algo muy físico y divertido.

Luego la parte interior del trazo con dos curvas de horquilla que se tenían que tomar en primera y utilizando toda la técnica de cuerpo posible para salir acelerando. Aquí las cosas fueron de menos a mas ya que la aceleración comenzó a ganarnos y el apresurar la frenada hasta el último momento fue algo emocionante. Hace unos meses probamos la R1 generación pasada y la entrega de potencia estaba en el rango intermedio de las revoluciones, por ello su punto débil eran los trazos sinuosos, en el caso de la nueva esto no pasa y es mucho más competente en todos los ámbitos.

Yamaha R1

Yamaha R1 en un incómodo momento con derrape no esperado por la suciedad en pista.

En el punto de la frenada es un tanto extraño el sentir suave del pedal para el freno trasero, ya que la mayor parte de este sistema está apoyada en la maneta derecha, algo que puede o no gustarle en el manejo dinámico. En esta prueba de manejo con la Yamaha R1 pudimos acelerar más, pero no a tope, la moto debo confesar me rebasó, es una locura tanta potencia y más en un sitio tan reducido, creo que en México no existe ninguna pista donde una moto como esta (o cualquiera de la competencia) puedan desarrollarse y esto es triste ya que los jóvenes talentos no tiene una verdadera escuela de manejo que los ponga a nivel internacional.

Yamaha R1 nació en las pistas y ese es su elemento, bien podría ser un “juguete” de track day, pero si aun así la quiere para salir a pasear los fines de semana o en el día a día debe saber que la R1 estará desaprovechada, ya que el poder y contundencia de esta japonesa está muy por arriba de motosa como la BMW S 1000 RR o Kawasaki ZX10 R.