Hace casi un año tuvimos a prueba la BMW R nine T y fue interesante que en el siguiente año/modelo las cosas fueran tan diferentes. Como sabemos la R nine T pertenece a un segmento de corte clásico para la marca, uno que ha tomado un gran auge en el presente y que además cuenta con una serie de accesorios de personalización muy interesantes. Por ejemplo el año pasado tenía un solo asiento y una carcasa en el tanque color negra, y ahora cuenta con una terminación en aluminio pulido que le sienta de maravilla.

Estos detalles que parecieran mínimos son los que los usuarios piden, para tener una moto única, además claro, la nueva versión denominada Scrambler que tendremos en poco tiempo a prueba.

BMW R nine T

BMW R nine T. Foto: Ricardo Silverio

Forma y Función

Las formas generales de la BMW R nine T no han cambiado en nada, el motor bóxer y escape cromado se une al tanque de combustible en aluminio pulido para dar una imagen más imponente y ancha. La parte trasera en este caso ofrecía asiento para dos personas y obviamente sobresale el cardán que hace las funciones de basculante. Del otro lado las terminaciones de los escapes dobles siguen las ya conocidas formas de Akrapovic.

Al frente contamos con una suspensión invertida muy robusta con terminación dorada, un guiño al pasado que se acentúa con el faro redondo. Las dimensiones en la BMW R nine T son masivas y esto también se nota en los neumáticos, discos de freno y rines multi radio.

El tablero es como debe ser, es decir, básico, minimalista y funcional, y no por querer un diseño retro no tengamos nada de información. La BMW R nine T combina los elementos análogos del velocímetro y tacómetro con una pantalla intermedia con los datos de la computadora de viaje.

BMW R nine T

BMW R nine T. Foto: Ricardo Silverio

Apartado mecánico

En este punto las cosas definitivamente no han cambiado, tenemos un motor dos cilindros bóxer refrigerado por aire y aceite de 1.170 cc que desarrolla una potencia de 110 hp y un par motor de 119 Nm, la transferencia de potencia a la llanta trasera se realiza por medio de cardán. El único elemento de ayuda electrónica que ofrece a diferencia de la artillería del resto de la gama, son frenos ABS.

En cuanto a las dimensiones tiene una longitud de 2.220 mts y un peso en orden de marcha de 222 kg, la altura del asiento es una de las más bajas del mundo de las motos, con 785 mm.

Todos estos elementos de tamaño y proporciones visuales tan grandes e incluso el potente sonido del motor, nos indicarían que es una moto ruda, de la vieja escuela y con un manejo muy físico, pero la cosa es muy distinta, ya que la BMW R nine T solo tiene la apariencia, ofreciendo un manejo sencillo y suave que no es acorde al concepto de la moto.

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Nuestra experiencia de manejo

Sobre estas líneas tenemos a este elegante señor tatuado, con una imagen fuerte y recia, pero con mucha clase al vestir y presumir los tatuajes y aunque no conocemos a este caballero posiblemente es sensible… así defino a la BMW R nine T una moto que de apariencia de leñador pero con el refinamiento de un chef.

Y es que hace un año que manejé esta moto, las cosas fueron distintas, siendo el mismo modelo. De entrada las manetas de freno y clutch eran firmes, ahora se pueden accionar hasta con el dedo meñique, la caja de cambios hacía sentir cuando entraba la velocidad y ahora es tan suave que incluso tenía momentos que dudaba si entraba la primera, los frenos ABS ahora ya son más suaves en comparación con la pasada que tenía ruidos al entrar en acción.

Pero posiblemente lo más significativo fue el movimiento del motor, ya que por ejemplo al estar parado y acelerar en neutral la moto tenía una tendencia de torsión y se movía hacia la derecha, esto pasaba también a velocidad. Incluso cuando se curveaba hacia la izquierda y se aceleraba, la moto tendía a enderezarse hacia la derecha, algo que al principio causó sorpresa pero uno se termina por acostumbrar.

BMW R nine T

BMW R nine T. Foto: Ricardo Silverio

Todos estos elementos de rudeza por así decirlo desaparecieron en unos meses para darnos una moto muy suave de manejar y esto es cuestión de gustos ya que si pensamos en comodidad para rodar existen mejores opciones dentro de BMW, así que el estilo de la R nine T debería mantener su base cruda y no ser una moto pose.

El día de la prueba buscamos algunos puntos para poder salir, había poco tiempo, pero las motos son para salir a carretera no para ir a tomar el café a unas cuadras, así que encontré un lugar llamado Acueducto del Padre Tembleque en Hidalgo, México, un lugar muy grade (48 km de longitud total) donde la atracción es la arquería principal que vemos en las fotos. Para llegar a este lugar debíamos escapar de la Ciudad de México y luego tomar una aburrida carretera recta.

En la ciudad la BMW R nine T se mueve muy bien, sus dimensiones son aptas para moverse entre el tránsito y gracias a la suavidad de sus elementos e incluso suspensión los baches o imperfecciones del camino son apenas perceptibles.

BMW R nine T

BMW R nine T. Foto: Ricardo Silverio

Por fin al escapar de la ciudad debo confesarles que la caja de cambios no me gustó nada, ya que no hay sensación de funcionamiento, es decir no se siente cuando entra la velocidad y los frenos también son muy suaves dando una falsa sensación de mal funcionamiento. Pero el corazón de la BMW R nine T ese si es rudo, aunque en BMW Motorrad lo maquillen tanto, así que la entrega de potencia es contundente y es acompañada por un sonido ronco y poderoso.

A velocidad el nulo apoyo aerodinámico de la BMW R nine T (como debe de ser) nos hace usar la fuerza de los brazos, un sentimiento muy arraigado en el mundo custom que tiene su encanto, como ir luchando contra los elementos, humano y máquina. En las pocas curvas que tomé la inclinación era apta así como la estabilidad, esto gracias también al peso. En cuanto a los frenos aunque no transmiten información a la mano cumplen su cometido y logran detener al conjunto sin movimientos nerviosos.

Debo decirles que la BMW R nine T me gusta, pero el sobre-refinamiento que ofrece se aleja demasiado de la idea original, tal vez el mercado que necesita algo más sofisticado y “sensible” ha aumentado pero todavía existen pilotos de la vieja escuela que gusten de la rudeza necesaria.