Cuando hablamos de motos crucero, nuestra mente nos remite invariablemente a Harley-Davidson, ya sea por su longevidad o mercadotecnia, lo cierto es que esas motos son perfectas para lo que están hechas, es decir, viajar muchos kilómetros. Han existido otras marcas icónicas como Norton, Indian, Triumph, pero no han logrado convertirse en ese modelo para las masas como son las de Milwaukee.

Alrededor de 1957 Harley-Davidson desarrolló el modelo Sportster, una moto “ligera” que serviría de entrada a su gama. Este modelo se ha mantenido en la gama hasta nuestros días y es el de mayor volumen de ventas hasta el momento. Pero la falta de competencia siempre es mala para las marcas y se pueden “dormir en sus laureles”.

Yamaha tiene una cantidad limitada de motos crucero en algunos mercados y por ejemplo en el estadounidense se hacen llamar Star Motorcycles con un abanico que comprende desde los 250 cc hasta los 1300 cc. La Bolt se presentó en 2013 como una clara afrenta a la Sportster, incluso en su momento se ganó que se le llamara clon.

Yamaha Bolt

Yamaha Bolt. Foto: RS

Pero este “clon” ha logrado desarrollar una personalidad y a diferencia de la Sportster, la Bolt cuenta con refinamiento de manejo, tecnología, mejor suspensión y algo que siempre ha sido una lápida (nunca mejor dicho) para Harley, el peso, ya que la moto japonesa es más ligera y maniobrable.

En el apartado mecánico cuenta con un motor V-Twin de 942 cc (por arriba del 883 cc de la Sportster) que genera alrededor de 46 hp y un par motor de 53 lb-pie que son suficientes para mover con soltura los 245 kg del conjunto. La caja de cambios es de cinco pasos y la transferencia de potencia a la llanta trasera es por medio de banda dentada.

La experiencia de manejo

Hablar de la Yamaha Bolt sin dudas nos obliga a compararla con la Sportster, ya que a primera impresión son lo mismo, pero cuando comenzamos a ver los detalles es cuando todo cambia. Y es que la marca de Milwaukee ha pecado mucho de mantener la pureza de sus modelos, al grado que su evolución se estacionó décadas atrás. El modelo de Yamaha cuenta con mejores terminaciones y materiales de imitación metálica que no necesariamente restan rudeza. Como podemos ver en las imágenes tenemos un chasis negro que privilegia la vista del motor. Las tonalidades que emplea combinan negro brillante y mate dejando al breve carenado el color de nuestra elección.

Yamaha Bolt

Yamaha Bolt. Foto: RS

La parte trasera tipo softail le da una vista de antaño mientras que el asiento es cómodo para viajes largos. El tablero de instrumentos se reduce a la mínima expresión con una rueda como en la Sportster, pero en este caso totalmente digital, un detalle que puede o no gustarle.

La posición de manejo es relajada desde la espalda hasta los brazos y piernas, pero lo que sí es diferente a la Sportster es el trabajo de suspensión (trasera con amortiguadores de gas) y altura libre al piso, y es que en la Yamaha Bolt el recorrido de la suspensión es ligeramente mayor (aunado al menor peso del conjunto) por lo que un bache será menos doloroso, aunque si se sentirá, ténganlo en cuenta. La altura si bien es baja permite pasar la mayoría de los topes, siempre y no sean de esos que parecen banquetas.

Hasta aquí la Bolt va ganando en comodidad, y entrando en materia de manejo comenzamos con el sonido, punto donde la Sportster gana y por mucho, el sonido de la Bolt es ronco pero no muy fuerte incluso en la parte alta de las revoluciones. Pero en la parte buena del refinamiento del motor de Yamaha, este no le aflojará las amalgamas de los dientes con tanta vibración como pasa con Harley-Davidson.

La entrega de potencia es contundente pero gradual a diferencia de la Sportster que es más explosiva, aquí será cuestión de gustos. La Bolt desarrolla su velocidad más rápido por un mejor trabajo en la caja de cambios dejando la quinta para tramos largos. En este punto destaca la suavidad de la caja tanto en el clutch como en el pedal derecho.

Yamaha Bolt

Yamaha Bolt. Foto: RS

En ciudad, la forma esbelta del modelo permite buena maniobrabilidad en espacios cerrados, el motor refrigerado por aire no genera un calor insoportable, mientras que en carretera es muy estable y claro, la posición de manejo nos hace enfrentarnos al viento en contra, algo que es parte del manejo de este tipo de motos. Un punto en el que fallan ambos modelos es el no ofrecer frenos ABS, y es que tenemos que tener en cuenta que por la configuración de tamaño y peso es muy fácil bloquear la llanta trasera y la posición de manejo del piloto evita que se pueda actuar bien con los movimientos de cadera en una situación de frenada de pánico.

El paso por curva de la Bolt es sólido aunque no veloz, ya que este tipo de motos bajas llegará muy rápido a su límite físico al inclinarla, ya sea por el chasis o por los posa pies, en el caso de la Yamaha Bolt es por lo segundo. Debo destacar el consumo de combustible, ya que el pequeño tanque de apenas 12.2 litros fue suficiente para recorrer alrededor de 160 km y no llegue a la reserva, esto también es un punto a favor de Yamaha.

La Yamaha Bolt es una gran opción si usted está pensando en una Sportster, tiene ventajas tecnológicas y de ligereza, además cuenta con un gran nivel de personalización en accesorios y apartado mecánico donde lo primero que tal vez vamos a querer cambiar será un escape que genere más sonido, vamos, algo acorde a estas máquinas.