No podemos negar que a mediados del siglo pasado las motos japonesas se inspiraban demasiado en los productos de otros mercados y allá por la lejana década de los 60´s los modelos ingleses marcaban tendencia con unidades café racer. En 1966 nació la Serie W que significó el primer motor de altas prestaciones de la marca en el mercado.

En aquella primera entrega la W1 contaba con un bloque motor de 650 cc que desarrollaba 50 hp, gracias a un motor de cuatro tiempos, este modelo se mantuvo muchos años, puntualmente hasta 1998 y la última renovación en 2001 (W1, W2 y W3). El diseño no esconde la inspiración en las Triumph, BSA o Norton de la época pero dichas formas se mantuvieron prácticamente hasta el presente convirtiéndola así en un ícono de una época.

Kawasaki W800 Final Edition

Kawasaki W800 Final Edition. Foto: Kawasaki

La causa del paro de producción de esta familia es la regulación de emisiones contaminantes EURO 4 para las motos, por lo que el motor de dos cilindros en paralelo de 773 cc no pasa la norma. Y es que cabe señalar que si el diseño se ha mantenido, la mecánica también excepto por la inyección que se implementó en el motor que desarrolla 48 hp y un par motor de 60 Nm, datos humildes a comparación de las máquinas del presente, pero la Kawasaki W800 Final Edition es una máquina para disfrutar no para correr.

La Kawasaki W800 Final Edition no cambia nada en el aspecto técnico y solo incorpora dos nuevos colores, candy brown y candy sunset, aunque no quedaría nada mal algo más que la distinga del rersto de la gama, no todos los días se cierra un ciclo de 50 años.

Sin lugar a dudas esto no es un adiós definitivo, y esto lo podemos ver con marcas como Triumph y Ducati que han desarrollado nueva tecnología para adecuarse a las normativas presentes sin alterar las frmas clásicas, tal es el caso de las Boneville y Scrambler respectivamente. Así que Kawasaki puede (y debe) perpetuar la Serie W y que una nueva generación llegue a mediano plazo.