A principios de la década del 2000, Harley-Davidson se encontraba ante los ojos del público en un letargo. Si bien contaba con una base de fieles seguidores, que tristemente se hacían viejos, para las nuevas generaciones estas motos crucero no resultaban atractivas dado su estilo de vida. La marca de Milwaukee parecía conformarse con ello pero en el futuro a mediano plazo esa no sería una apuesta segura en cuanto a ventas.

El año 2001 marcó un antes y un después en la marca en cuanto al nuevo desarrollo y en un pensar hacia el futuro que contemplara a compradores jóvenes, de hecho una de las partes medulares del proyecto fue el motor trabajado en forma conjunta con Porsche. La principal diferencia de este bloque con el resto de la gama era el refinamiento, la inyección electrónica, la carencia de vibraciones y claro, el ruido. La moto además no se parecía a nada de lo que H-D había hecho hasta entonces, saliéndose de sus estándares de diseño y tradición. Esto significó una clara afrenta a la vieja escuela de la marca quienes vieron traicionados sus valores y realizaron un sinfín de críticas a este modelo.

Harley-Davidson V-Rod Muscle®

Harley-Davidson V-Rod Muscle®. Foto: ©nivel-C | Ricardo Silverio

Pero en el otro lado de la moneda, la nueva Harley-Davidson VRSC (V-Twin Racing Street Custom) o mejor conocida como V-Rod llamó la atención en a los consumidores más jóvenes voltearon a la marca con nuevo ojos ya que por fin tenían una moto “juvenil” con una estética impactante que  atrae la vista de propios y extraños.

El motor Revolution tuvo sus orígenes en la moto de pista VR-1000 que la marca intentó llevar a buen término pero posteriormente el proyecto quedó en el olvido. Con la ayuda alemana, el bloque llegó a un desempeño de 1,130cc, esto duró hasta el 2006 cuando se realizaron mejoras que lo dejaron en 1,250cc, cifra que se sigue utilizando hoy en día.

Podría decirse que en el presente la V-Rod ya es un modelo “viejo”, pero como a la gran mayoría de los productos Harley-Davidson, los años le sientan muy bien. En las agencias se oferta bajo dos variantes, la Muscle que como su nombre lo indica cuenta con un carenado que hace lucir las líneas de diseño más robustas y la Night Rod Special, que cuenta con una mayor gama de colores y detalles en general. Otra de las diferencias evidentes es la posición de los escapes.

Harley-Davidson V-Rod Muscle

2015 Harley-Davidson VRSCF V-Rod Muscle®. Foto: Harley-Davidson

Harley-Davidson Night Rod

2015 Harley-Davidson VRSCDX Night Rod® Special. Foto: Harley-Davidson

Apartado técnico

Como les comentaba, el motor V-Tiwn mantiene la cilindrada de 1,250 cc, que genera 122 hp y un par motor de 118 Nm, números que mueven un conjunto de 305 kg en orden de marcha. La potencia es transmitida a la rueda trasera por medio de banda dentada. La caja de cambios es de 5 marchas y cuenta con un tanque de combustible de 18.9 litros

La V-Rod Muscle, hoy

Tenía tiempo que no nos subíamos a este modelo, de hecho la última Harley que probamos fue la gama Rushmore de las motos para viaje, pero la V-Rod siempre ha tenido para nosotros un “sabor” especial. Visualmente es impactante la combinación de los tonos negro brillante, aluminio pulido y cromo se encuentran en un gran equilibrio, le dotan de una rudeza innata, y para las personas que la ven rodar por las calles o carreteras se convierte en algo hipnótico, algo que se anhela ya sea que le gusten o no las motos.

La posición de manejo no es precisamente la más cómoda para viajes largos, ya que los brazos van muy estirados y por arriba de los hombros, asiento bajo que nos hace encorvar, y los pedales de cambios y freno trasero se encuentran adelantados, dejándonos en una posición casi de letra “C” misma que ofrece de manera natural resistencia al aire cuando vamos rápido, además las maniobras de curveo en corto pueden costar un poco de trabajo en los que nos acostumbramos al manejo.

Harley-Davidson V-Rod Muscle®

Harley-Davidson V-Rod Muscle®. Foto: Ricardo Silverio

Manejar la V-Rod en ciudad es un tanto complicado debido a sus dimensiones y maniobrabilidad, además de que la distancia entre ejes la hará penar a la hora de pasar por un tope, la suspensión tiene poco recorrido y es dura, además a lo anterior las llantas son muy anchas, sobre todo la trasera (240/40R-18) esto causa que cualquier imperfección, desnivel o incluso una piedra saquen de balance a la moto, por lo que requiere mucha atención en todo momento.

Posiblemente se imagine que todo lo anterior hace de la V-Rod un calvario, pero no es así ya que la sensación de “incomodidad” se contrarresta con el poderío y respuesta del motor; es algo muy físico que transmite a nuestros brazos una extraordinaria sensación de libertad. Sabemos que puede sonar extraño, pero se tiene que vivir este manejo para entenderlo.

Invariablemente el tiempo hará que nos acostumbremos y disfrutemos una salida donde vayamos peleando con el aire que se resiste a nuestro avance. En este punto debemos comentarles que la potencia de la moto es buena, la caja de cambios cuenta con relaciones muy largas, lo que indican su inclinación a la carretera, mientras que el control en la frenada siempre será confiable gracias al sistema ABS.

También debemos señalar algunos puntos que debemos tomar en cuenta como lo es el consumo de combustible que no es precisamente bajo, y combinado con el pequeño tanque hace que su rendimiento no sea igual al de sus “hermanas de viaje”. Adicionalmente la construcción de la moto, ancha y baja provoca que curvear a fondo haga que los “avisadores” de los posa pies lleguen rápidamente al piso, a esto nos acostumbraremos, pero tendremos que tener una caja con estas piezas para cambiarlas periódicamente.

Como en toda la gama de Harley-Davidson algo muy importante es el nivel de personalización de sus modelos. Cada persona puede literalmente armar la moto a su gusto ya sea en el apartado visual, o mecánico, siendo el trabajo de escapes de lo más socorrido ya que la V-Rod de serie prácticamente no hace ruido, algo que puede o no gustarle.

La V-Rod mantiene ese espíritu norteamericano de máquinas grandes y potentes que van muy bien en línea recta, hoy ya quedan pocos exponentes incluso en las cuatro ruedas (Mustang, Camaro y Charger), en el caso del producto de Harley mantiene ese concepto fielmente, una moto no para principiantes que exige manejo y brinda una sonrisa, además de ser un filtro natural de los problemas diarios, simplemente con salir a rodar cualquier día de la semana.

Hartley-Davidson V-Rod es el sobreviviente de una revolución, un nuevo comienzo por parte de la marca que hizo que hoy podamos digerir de mejor manera sus nuevas motos de 700 cc y el proyecto eléctrico Livewire, pero por otra parte es una moto que se encuentra desfasada con respecto a las nuevas tendencias y tecnologías, hoy su potencia ya no es tan contundente como en antaño, tal vez necesite un relevo generacional pronto o al menos una renovación que como hace poco más de 10 años, vuelva a hacerla un oscuro objeto de deseo.

Agradecemos a Grupo BMC por proporcionarnos esta unidad 2015 con apenas 200 km en el odómetro. Para saber más puedes visitar su página en: http://www.harleybmc.com