Muchas personas aun critican a los usuarios de las motos (y bueno algunos si se lo han ganado) pero gran parte de los señalamientos es por el simple hecho que no saben que es rodar muchos kilómetros soportando lluvias, frío, calor, tierra y un gran etc., esto podría sonar a sufrimiento pero no lo es así, es otra manera de vivir y de volar bajo. Algunas veces se dice que lo importante es el viaje no el destino, pero eso no es precisamente correcto cuando en un andar sin algo fijo encontramos un rincón de México, un lugar perdido en el tiempo, lleno de color y vida y con gente que te extiende la mano.

Cuando pensamos en el concepto Premium, nuestra mente lo asocia a marcas y productos caros, prácticamente inalcanzables, pero existen instantes y lugares que pueden valer más con solo verlos o estar ahí.

De viaje con nivel-C BMW RnineT

De viaje con nivel-C BMW RnineT. Foto: Ricardo Silverio

Este momento onírico extrañamente se puede combinar con una máquina, sí, con algo tan distante y para algunos peligroso, una motocicleta. Sí, ese artefacto de dos ruedas, ese oscuro objeto de deseo al que muchas personas no se atreven a subir por miedo y prejuicio por algo diferente. Pero ¿Saben?, el sentir de una moto va más allá de la potencia, es libertad de movernos hacia donde nos indique nuestro instinto.

Y así, con ese instinto comienza una salida en moto, una mañana fría, incluso el sol no ha salido y al estar preparados sobre la moto llegan a la memoria algunas opciones de lugares cercanos (así es ni lo había pensado), al final solo es un domingo cualquiera en el que queremos salir de la rutina.

De viaje con nivel-C BMW RnineT

De viaje con nivel-C BMW RnineT. Foto: Ricardo Silverio

La mente se pone a divagar sobre opciones y recuerdo un Pueblo Mágico ubicado en Hidalgo, México, se llama Mineral del Chico y hace unos cuantos años fui en coche por lo que sería una buena experiencia hacerlo en moto y más recordando la sinuosa y complicada carretera para llegar.

Una sonrisa se dibuja en el rostro al fijar el destino, acto seguido el corazón de la BMW R nine T arranca, 110 caballos de potencia disponibles en mi mano derecha, con una moto que evoca el pasado, allá por la década de los 60´s con el concepto de Café Racer.

La moto está viva, es potencia pura, es acelerar y sentir el aire en el pecho y usar la fuerza del cuerpo para controlar cada movimiento. El trayecto comienza en la ciudad, el tránsito no es un problema por la hora pero si los baches, aunque esto sirve para ir esquivando y activar nuestros reflejos. Ya en carretera el frío se convierte en un problema, el cual solo queda ignorar mientras veo como comienza el día, y los matices de color bañan el horizonte. Largas y aburridas curvas son nuestro camino con un estéril paisaje urbano, luego al llegar a la “tierra del paste” Pachuca vuelvo a encontrar ciudad y tránsito. Es un tramo corto de cruzar pero la BMW R nine T pasa factura con sus 222 kg.

De viaje con nivel-C BMW RnineT

De viaje con nivel-C BMW RnineT. Foto: Ricardo Silverio

Comienza la subida que podría llevarnos a Real del Monte o Huasca de Ocampo pero el destino ya estaba en la mira, Mineral del Chico, ahí estaban los señalamientos y luego de pasar la subida panorámica que requeriría un poco de más atención por el estado del pavimento, aunque por otra parte el trazo realmente se disfruta.

Ha pasado alrededor de hora y media hasta este punto, y me adentro en otro mundo, un nuevo camino rodeado por bosque, y ese aroma tan particular que tiene el rocío, también hace frío pero en este caso llena de fuerza, misma que se utiliza de inmediato con la R nine T ya que el manejo se hace muy físico y cabe señalar que si bien BMW cuenta con mucha tecnología en ayudas a la conducción, particularmente esta moto solo tiene frenos ABS y ya. Lo demás depende del piloto, por ello este viaje tiene un sabor especial, como de antaño.

De viaje con nivel-C La Trucha Grilla

De viaje con nivel-C La Trucha Grilla. Foto: Ricardo Silverio

La neblina, curvas realmente cerradas y el frío no pudieron detenerme hasta llegar al pequeño poblado, y ahí tengo dos lugares que son una visita obligada, primero para tomar temperatura en el Café del Socavón, donde pido un “Café del Bosque” que tiene un toque de Whisky y sirve para volver a sentir las extremidades luego del aire del camino, desde este punto se puede ver la iglesia y un monte boscoso al fondo y sobre todo se siente una tranquilidad y paz. Las personas todavía saludan a un extraño y el tiempo pareciera pasar más lento, el café llena lo sentidos, es un trance que solo se ve roto por el ladrido de un perro o el trinar de las aves.

A menos de cinco kilómetros de este punto existe el Parque Ecológico Recreativo Carboneras donde se puede tener mayor contacto con la naturaleza, el cañón Paraíso Escondido, zonas de grutas y la vista desde la Peña del Cuervo. Luego de este pequeño descanso veo mi moto y me dirijo al lugar donde quiero comer, aquí la suspensión firme de la R nine T me hace pasar penurias en el camino adoquinado, pero es parte de la experiencia.

De viaje con nivel-C La Trucha Grilla

De viaje con nivel-C La Trucha Grilla. Foto: Ricardo Silverio

Al final llego a “La Trucha Grilla” donde la apariencia no es sincera, y es que desde afuera pareciera una casa vieja multicolor, techo de lámina y una trucha gigante de piedra sobre la chimenea, vamos, ahí no podría existir buena comida ¿o sí? Empujo la puerta con algo de dificultad y al entrar la vista y el olfato son premiados con una cocina clásica, de aquellas de las abuelitas del campo, con ingredientes frescos y seleccionados por el Chef, sí, leyeron bien un Chef, de nombre David Castillo que nos hace sentir en casa con su recepción y atención en cada alimento.

La especialidad obviamente es la trucha, pero la carta también nos hace pensar mucho en qué opción tomar y mientras lo hacemos nos da una taza de café con ciertos ingredientes extras que le dan un sabor herbal y exótico.

De viaje con nivel-C El Bien Comer

De viaje con nivel-C El Bien Comer. Foto: Ricardo Silverio

Imaginen la carta con muchas opciones para hacer una trucha, desde hervida hasta a las brasas, con ingredientes clásicos o queso azul, de cabra o arándanos. Conejo como nunca lo han probado, y salmón a las finas hierbas acompañada de aguas frescas con toques de menta y hielos de sabores. Luego de este manjar llega el postre ideal para paladares aventureros, helado de chayote adornado con frutos secos, chocolate y Shawis que es un insecto con un sabor que no se parece a nada, pero créanme sabe muy bien.

Cada plato por sencillo que se vea es delicioso y lleno de colores y esto me hace pensar, aquí es donde recuerdo que este momento, este viaje y esta comida son sin dudas algo Premium y no necesite mucho dinero, solo las ganas de tomar la moto, resistir algunas inclemencias y ser recompensado con esto.

De viaje con nivel-C El Bien Comer

De viaje con nivel-C El Bien Comer. Foto: Ricardo Silverio

Claro, la BMW R nine T es un juguete Premium y no es precisamente barata, pero vale cada peso invertido al llevarnos a estos lugares escondidos y poco explorados de nuestro bello y querido México. Ahora queda el regreso, que pareciera menos en tiempo y distancia pero esto tal vez se debe al estar recordando cada detalle del día y además comenzar a pensar cuál será el siguiente destino, uno en el que en la carretera pueda lograr una epifanía, una catarsis y así poder conocer un nuevo lugar, uno donde sin dudas regresaré y les recomendaré.

Conoce aquí la Trucha Grilla

La complice: BMW RnineT

El rincón de México, La Trucha Grilla

El manjar