BMW revolucionó en 2009 el segmento de las motos deportivas, que hasta ese momento era dominado por las todo poderosas japonesas. Aquel cambio se dio por un conjunto de factores muy importantes que eran: potencia; ligereza; diseño y lo principal, la carga tecnológica en las ayudas de manejo que acercó a nuevos clientes.

Hace ya cinco años tuvimos la oportunidad de manejar la BMW S 1000 RR y ahora les traemos la edición 2015, que sorprende no por la potencia sino por el nivel de detalle que han tenido los ingenieros para afinar los puntos “débiles” del pasado. Por ejemplo la entrega de potencia, el sentir intrusivo de las asistencias y la caja de cambios secuencial.

Como les comentabamos, BMW llegó para competir de frente contra la Yamaha R1, Honda CBR 1000, Suzuki GSX 1000 y Kawasaki ZX-10, y en aquel año sin dudas les ganó. De hecho Kawasaki fue la primera de estas marca que migró a usar tecnologías similares a la BMW y con grandes resultados. Obviamente también confrontó a la Ducati Panigale, Aprilia RSV4 y MV Agusta F4, pero a comparación de estas últimas con un precio mucho más razonable.

Estos puntos le valieron mucho a la BMW S 1000 RR que gracias a su diseño asimétrico frontal ganó mucha simpatía por “estar haciendo gestos”. Ahora el resto del carenado a evolucionado para trabajar mejor con el flujo del aire, incluso cuando se maneja con un acompañante.

Apartado mecánico

El motor de la BMW S 100 RR es un cuatro cilindros de inyección electrónica, cuatro tiempos, refrigerado por aceite/agua con una cilindrada de 999 cc, el cual genera una potencia de 198 hp y un par motor de 113 Nm. La transmisión de potencia al eje trasero es por medio de cadena y la caja de cambios es de seis marchas. En este apartado cuenta con asistencia que evita el uso del clutch (excepto para la primera) siempre y cuando estemos con una aceleración constante, y sirve tanto para los cambios ascendentes como los descendentes por debajo de las 4.000 rpm.

Ayudas electrónicas

Este apartado comprende un gran arsenal tecnológico que hace relativamente sencillo el manejo de este monstruo, para comenzar los frenos ABS (con frenada integral en la maneta derecha), Control de Tracción, Control Dinámico de la Suspensión y claro modos de manejo. Todos estos elementos trabajan de manera conjunta y pueden variar su intensidad dependiendo del uso que se le dé. Por lo que podremos tener en ciudad una moto muy segura, aunque no deja de tener una suspensión dura que nos hará sufrir mucho el paso por terrenos irregulares.

Los modos de manejo (Rain, Sport y Race) también influyen en la entrega de potencia, y por ejemplo en el modo Rain “sólo” tenemos disponibles 150 hp y todos los sistemas de ayudas al 100 %, Sport libera los casi 200 hp y reduce las ayudas y así sucesivamente, hasta llegar al modo Slick donde se desconecta todo, pero para este modo sólo podemos acceder vía la computadora.

El manejo

Es muy complicado tratar de explicar las sensaciones que transmite esta moto que es básicamente es un misil. El manejo en ciudad es sumamente complicado ya que al igual que todas las motos de este segmento, las altas temperaturas que alcanza harán sufrir nuestras piernas además de la dureza de la suspensión y el poco radio de giro, pero vamos, esta moto no está hecha para la ciudad y de hecho tampoco para las carreteras ya que su fuerte son las pistas.

Debemos decir que el salto entre el modo Rain y Sport, a diferencia de las primeras generaciones no es tan extremo (pasa de 150 hp a 198hp), esto no quiere decir que cambie el sentir ya que la entrega es más lineal pero contundente y exigiendo al piloto a tomar una posición aerodinámica, misma que de inmediato acaba con las turbulencias y ruido, en ese momento vives en un vacío y vuelas, te lo aseguramos.

El peso del conjunto es de 204 kg. que al rodar no se sientes. El diseño esbelto de la BMW S 1000 RR permite un control total, según la ficha técnica esta moto supera los 200 km/h y es es muy probable que así sea pero a ciencia cierta no lo sabemos ya que no nos daba tiempo de voltear a ver el velocímetro. Acelerar sin usar el clutch permite ahorrar tiempo y pronto sabes que vas muy rápido pero la posición impide ver los instrumentos, solo se alcanza a ver como todo pasa a gran velocidad.

Al poner el modo Sport la moto permite cierto derrape, aunque los sistemas siguen en funciones, el paso por curva es muy rápido y la aceleración nos saca hacia las siguientes vueltas o rectas con mucho aplomo, no se siente nerviosa en ningún momento incluso en la frenada.

La BMW S 1000 RR genera sin duda un cúmulo de sensaciones y adrenalina, esa que pide más y más velocidad, pero señores el sentido común debe ganar, y esta moto está hecha para las pistas no para las carreteras. Desgraciadamente en México existen pocos trazos que permitan “exprimir una moto como estas al 100%, lo cual es una verdadera lástima.