BMW R Nine T, aquel viejo espíritu de manejo

El desarrollo tecnológico de los automotores ha cambiado drásticamente la percepción de los mismos, antes la comodidad, economía y calidad de materiales era poco o nada importante, lo que valía era un motor potente y un ruido ensordecedor, aunque debo señalar que esto aplicaba a mercados como el estadounidense ya que en el europeo se caracterizó por tener máquinas más refinadas (casi siempre).

Este efecto también se vivió en las motocicletas, anteriormente la entrega de potencia era algo brutal, -si me permiten el comentario- y eso le ganó mala fama a las deportivas que penalizaban cualquier error en curva. Con el paso del tiempo el enfoque cambió, y los vehículos se hicieron cómodos, permeando a todos los segmentos, pensando en la verdadera utilidad, que es en ciudad y tránsito pesado.

BMW R nine T

BMW R nine T. Foto: Ricardo Silverio

Las motos también han sufrido estos cambios, hoy en día la electrónica es parte medular ya que cada vez tienen tienen que gestionar más caballos de fuerza con la ayuda de una computadora, dejando al piloto la faceta de encender la moto, mantener el equilibrio, acelerar y frenar.

Café Racer, es una modalidad que nació en el Reino Unido allá por la lejana década de los 50´s, donde los afortunados que tenían una moto, -ya que eran caras y había pocas opciones-, gustaban de realizar ellos mismos las modificaciones para moverse durante el fin de semana de un café o Pub a otro, la velocidad como siempre era lo más importante por ello, prescindían de la comodidad para ganar aerodinámica.

Este movimiento desapareció mucho tiempo, pero en el año 2000 retomó un nuevo auge, con motos como Buell 1125 CR, Triumph Thruxton y Boneville, en el presente esas raíces han vuelto a dar frutos y existen muchas marcas con una Café en su portafolio aunque no necesariamente guardan aquel manejo de antaño.

R Nine T

Todo este largo preámbulo fue para contarles todo lo que es y no es una Café Racer. La R Nine T arrancó su producción en 2014, y podemos ver el evidente estilo retro inspirado en las café racer, aunque en este caso la marca incorpora su característico motor dos cilindros bóxer, mismo que le da un carácter muy especial, no tan refinado debido a la vibración y torsión, pero justo eso comienza por evocar que era una máquina para manejar y sentir todo el viento de frente.

La R Nine T, a diferencia de la S 1000 R, rescata el manejo sensitivo y rudo de antaño, de hecho la única ayuda electrónica que ofrece son los frenos ABS, dejando la tracción bajo el control de nuestra mano derecha.

Dicen que la apariencia no es siempre sincera pero en este caso, sí lo es ya que a primera impresión vemos formas voluminosas, desde la suspensión delantera hasta los tubos del chasis, tanque y asientos, así como el escape firmado por Akrapovik, además los rines de múltiples rayos evocan al pasado. Todo esto es congruente con el manejo, respuesta y enfoque de la moto.

BMW R nine T

BMW R nine T. Foto: Ricardo Silverio

Datos técnicos

Como les comentaba la R Nine T cuenta con un bloque bóxer, enfriado por aire/aceite, con una cilindrada de 1.170 cc que genera una potencia de 110 hp y un par motor de 119 Nm, lo anterior va asociado a una caja de cambios de 6 marchas que manda la potencia a la rueda trasera por medio de un cardán, que mueven un conjunto de poco más de 220 kg en orden de marcha.

El manejo

Luego de contemplar esta voluminosa moto, toca el momento de sentarme en ella, presionar el botón de encendido y escuchar un rugido ronco y poderoso, así como una vibración muy particular en todo el conjunto, lo primero es acelerar en neutral y seguir oyendo este estruendo controlado, pero también permite sentir la fuerza del motor que por su configuración genera torsión hacia la izquierda, no es algo de qué preocuparse pero pasa.

La posición de manejo pareciera cómoda pero no lo es del todo, (no tanto como una café racer de antaño, no se alarmen) ya que el asiento está muy atrasado con respecto al manubrio lo que obliga a estirar los brazos, mientras que los posa pies se encuentran algo atrasados con respecto a la línea de las rodillas, esto por al espacio que ocupan las cabezas del motor.

La transmisión de potencia vía cardán siempre ha sido sumamente contundente y directa, mucho más que la de cadena, tal vez solo emulada por una banda, y en una moto de estas características se siente y mucho, las primeras velocidades son algo largas pero poderosas, de hecho si salimos cortando rápido el clutch se puede levantar algo la rueda delantera, pero solo si lo forzamos.

BMW R nine T

BMW R nine T. Foto: Ricardo Silverio

Los primeros compases en la ciudad fueron realmente sencillos, ya que la altura del asiento es muy baja (785mm) permitiéndonos tener control y confianza, aunque es un hecho que pesa para maniobras en corto, después de un tiempo nos acostumbraremos, en tránsito lento el calor que emana el bloque no es un problema, mientras que nuestro recorrido por lo regular se hará entre las primeras tres velocidades de la caja. Aunque debo decirles que el sonido del acelerador nos pedirá hacer ruido y correr, pero no lo hagan en ciudad.

Su ambiente la carretera nos esperaba, así que tomé rumbo del Distrito Federal a Mineral del Chico, Hidalgo, para quien conozca sabrá que la carretera para llegar a ese Pueblo Mágico parece un intestino con una serie de curvas sumamente cerradas.

Pero antes de ello eran las interminables rectas de la carretera, donde se podía dar rienda suelta al acelerador y poder escuchar a pesar del aire el sonido del motor, aunque esto podía jugar en contra generando turbulencia hacia el piloto, ya que no tienen elemento alguno de corte aerodinámico, por ahí un conocido me dijo “manejo pa´ hombres”, (y claro mujeres que se animen a hacerlo). La ficha técnica de BMW marca que la moto puede ir a más de 200 km/hr, cosas que no dudo de ninguna manera pero las condiciones no me dejaron acelerar como hubiera querido, solo puedo decirles que a 170 km/hr tenía que “agarrarme del manubrio con las uñas” debido al choque con el viento.

La recuperación de velocidad y caja de cambios nunca son un problema y de hecho esos 110 hp trabajan de forma excelente en el rango medio de las revoluciones, con lo que podemos tener una buena velocidad de crucero constante y siempre tener la posibilidad de exigirle un poco más para un rebase. Los frenos cuentan con un sentir poderoso aunque el sistema ABS hace mucho ruido, recordando los primeros sistemas de este tipo.

Al llegar a la zona de curvas el motor bóxer ayuda a los movimientos cortos y rápidos al igual que la altura, en otras palabras una zona sinuosa será una danza para el piloto, gracias al peso del conjunto también siempre tendremos excelente estabilidad, pero eso sí, debemos ser gentiles con la aceleración al salir de las curvas.

Los neumáticos anchos también dan mucha estabilidad pero en terreno irregular causarán movimientos extraños, esto pasa en todas las motos con llantas de estas características. Al final del recorrido encontré una zona adoquinada, pero no quería dejar pasar un escenario de donde les traigo las fotos, por lo que me aventuré, con la grata sorpresa de que el trabajo de suspensión es bueno y filtra mucho de las imperfecciones.

Hace mucho tiempo que no manejaba un BMW (coche o moto) que brindará tantas sensaciones de manejo, obviando a los M´s y a la todo poderosa S1000RR, la R Nine T es un regreso en el tiempo, cuando todo era más sencillo y no tan pretencioso, un manejo puro y físico, con un toque de rebeldía y despreocupación, esta moto hace su propia historia y emprende un camino a un nicho de personas que gustan de “sentir la máquina”.

Tal vez el único error que tiene es la gama de colores (inexistente), que nos recuerda a los Ford T, sí, aquellos de “pida el color que guste siempre y cuando sea negro”, la parte buena es el catálogo de accesorios que tiene piezas para hacerla a su modo, para una o dos personas así como elementos en fibra de carbón.

Costo al mes de octubre de 2015: 241 mil 200 pesos