El Subaru WRX STI es un sobreviviente de la industria automotriz, un modelo icónico del lado salvaje de los japoneses, preciso como alemán y llamativo como americano. El STI mantiene su carácter y pasa de nuevas tecnologías para centrarse en el piloto y la conducción.

Existe un sentir un tanto triste ya que como sabemos la competencia siempre hace mejores a las marcas y carecer de ella causa conformismo, esto viene por el hecho de inminente desaparición del Lancer Evolution que deja de producirse en su generación X, este modelo fue el rival natural para el Subaru por lo que el WRX se queda solo en el camino, en un mercado que cada vez se interesa menos en este tipo de vehículos.

Hace unos años Subaru decidió dividir su gama Impreza, este nombre se usará solamente para los modelos hatch y sedán con motores normales y uso familiar, mientras que la gama deportiva será la WRX. Aun así, el STI que conocemos hoy, sigue siendo el heredero de la tradición rallista, aquel que hizo famoso Peter Solberg en la tierra, pavimento y nieve del mundial (WRC).

Hablar sobre el diseño del Subaru WRX STI sale sobrando, cuenta con formas un tanto antiguas y con todo el estilo tuning japonés este punto es algo que hace que el Subaru WRX STI guste o no, el alerón trasero sobredimensionado no puede pasar desapercibido y es también una firma de este modelo. La toma de aire en el cofre pareciera un capricho pero es totalmente funcional.

Al interior, si bien ha evolucionado en cuanto a nuevas opciones de info entretenimiento, pareciera que está atrasado al menos una generación. Demasiado plástico en el tablero y paneles, un diseño viejo e instrumentos de medición que bien podrían adecuarse a los nuevos tiempos. Ofrece una pantalla en la consola central táctil y una segunda de menor tamaño en la parte superior con las funciones del auto como la presión del turbo, desempeño, etc., en esta última se activa la cámara de reversa que resulta ser un tanto incomoda por el tamaño y se puede perder la vista con la luz exterior.

En el apartado mecánico las cosas prácticamente siguen iguales desde hace unos años, es decir un bloque boxer de cuatro cilindros opuestos turbo de 2.0 litros (1.998cc) el cual desarrolla 300 hp y un par motor de 407 Nm, esto asociado a una caja de cambios manual de pasos cortos y la clásica tracción de la marca a las cuatro ruedas (AWD) y un diferencial central que puede controlarse desde el tablero.

El manejo

Este punto hace olvidar todos esos detalles anteriores de los acabados y detalles interiores, y es que desde la posición de manejo, baja y centrada, aun así permite una clara visión periférica, los asientos son cómodos para la sujeción lateral y lumbar. Al encender el motor tenemos un sonido ronco que se eleva con las revoluciones y desde el principios se percibe el sentido deportivo del Subaru WRX STI, ya que el clutch es corto, la dirección es firme al igual que la suspensión.

Ya en orden de marcha el Subaru WRX STI bien puede usarse en el día a día, la altura no golpea en la mayoría de los topes y la suspensión es intermedia, aunque sin dudas los baches nos harán sufrir y más a las llantas de perfil bajo. El STI cuenta con dos sistemas interesantes, el primero que lo hace más dócil en la ciudad. El SI-Drive cuenta con tres modos que gestionan la entrega de potencia y torque, estos son: Sport, Normal y Sport Sharp, y al activarlos se puede ver en la pantalla de instrumentos el funcionamiento.

Pero para aprovechar este auto debíamos ir a curvear y la carretera nos llamaba, en dicha situación el modo Sport Sharp fue el elegido, así la entrega era mayor para salir rápidamente de la curva mientras que el paso por la misma era sólido gracias a la rigidez del chasis. La dirección trabaja de manera excepcional y requiere movimientos cortos para funcionar o corregir, aunque esto último es complicado que pase gracias a la tracción AWD.

Los frenos son muy competentes incluso en situaciones de pánico, ya que no exhiben movimientos nerviosos o fatiga luego de un uso continuo.

No podíamos dejar pasar la oportunidad para enfrentarnos a caminos de terracería haciendo uso del segundo sistema electrónico, el DCCD, que en otras palabras es el Diferencial Central Controlado por el Conductor que gestiona el bloqueo del diferencial y también funciona para asignar mayor o menor cantidad a cada eje dependiendo de la situación, además esto puede funcionar de manera automática o manual con seis niveles.

En la terracería es realmente complicado sacar al Subaru WRX STI de balance, incluso sin el control de tracción, el trabajo de chasis, tracción y dirección hacen que siempre tengamos el control, y si abusamos del freno de mano o alguna zona con lodo o grava bastará con mover la dirección levemente para recuperar el camino.

Un punto a favor del Subaru WRX STI es que aun con las ayudas electrónicas todavía es un auto que maneja el piloto que transmite sensaciones de las ruedas al volante que nos mantiene atentos al curvear sin ese sentir electrónico de los autos nuevos del presente. El STI bien podría mejorar en muchos puntos como el de la calidad de materiales y motor, pero tal vez esa carencia ha hecho que este mantenga su espíritu de manejo.

Pero tal vez su mayor problema, al menos en México es el precio ya que este modelo al mes de octubre de 2015 va hasta los 615.000 mil pesos, mientras que en el vecino país del norte está en el rango de los 28.000 dólares. Esto sin dudas le resta ventas al ponerlo al nivel de un Premium, por lo que los potenciales compradores se van por otras opciones más conocidas.