En el año 2013 y 2014 tuve la oportunidad de probar el Fiat Abarth 500, la versión potenciada del carismático auto que lo lleva a un nuevo nivel de prestaciones y de emociones. En las ocasiones anteriores me tocó la caja manual del modelo pero esta vez fue la automática que limita demasiado la experiencia de manejo con una aceleración lenta.

Fue en 1949 cuando Carlo abarth, fundó su empresa de competición, comenzando con chasises y posteriormente incorporando motores y transmisiones. La nacionalidad y su trabajo le hicieron trabajar de la mano con Fiat y se convirtió en su filial en 1971. En todos estos años la dupla Abarth Fiat creo modelos como el Abarth 695 ´57 (que en el presente tiene una versión especial) o el Abarth 1000 TC.

Aquellos Abarth fueron muy buenos tanto en pista como en el mundo del rally y no requerían cientos de caballos sino mecánicas bien cuidadas, chasis competitivo y así lograban sus resultados. En el presente con el renacimiento de Abarth ese enfoque continua y el Fiat 500 se convierte en “otra persona” con el símbolo del escorpión.

Fiat Abarth 500

Fiat Abarth 500. Foto: RS

Apartado mecánico

En este punto las cosas son iguales a la versión manual, es decir cuenta con un pequeño bloque de cuatro cilindros 1.4 litros turbo de la familia MultiAir Turbo de la marca. El cual genera 160 hp y un par motor de 170 lb-pie, datos que parecieran pocos, pero son para mover un conjunto de 1.106 kg. En cuanto a la caja de cambios es una automática de seis pasos con modo semi manual.

Gracias a estos datos de motor el consumo de combustible es realmente bajo. En esta versión automática cuenta con un botón Sport que mejora el desempeño y entrega de potencia, por lo que en modo normal es un excelente auto para el uso diario, sobra decir que la maniobrabilidad es excelente así como la vista periférica. Gracias a su distancia entre ejes puede pasar sin problemas la mayoría de los topes.

Fiat Abarth 500

Fiat Abarth 500. Foto: RS

La experiencia de manejo

Apelando a la memoria con este modelo debo decirles que es algo realmente divertido y sensorial, de hecho el Fiat 500 Abarth tiene más sensaciones de un kart que un Mini, y esto se logra por una dirección tan directa pero no rígida y lo nervioso que puede ser este modelo por la distancia entre ejes.

Para comenzar algo que llama la atención es que este auto de apenas 3.546 metros de largo pueda hacer tanto ruido, gracias al sistema de escape que lo acerca mucho al sonido que genera un auto de rally. La posición de manejo es extraña, ya que es muy alta y pareciera de SUV. Con el tiempo se acostumbrarán a esto se los aseguro.

Luego de arrancar presiono el acelerador y siento que le cuesta avanzar al Fiat 500 Abarth, pero asumo que es por el modo normal de manejo y así sigo en la ciudad. Aquí la velocidad no importa pero si la maniobrabilidad y tamaño para desplazarse entre las calles, el sonido externo está bien filtrado aunque el motor siempre lo escucharemos. El equipo de sonido firmado por la marca Beat nos puede hacer olvidar el tránsito y cuenta con todo lo necesario para hacernos el día a día más llevadero.

Fiat Abarth 500

Fiat Abarth 500. Foto: RS

El diseño del tablero podría catalogarse como retro, pero carece de elementos que ya son casi básicos en el presente como la pantalla táctil, que por ejemplo si ofrece el Fiat UNO.

Continuamos nuestro camino y al llegar a la zona sinuosa donde realizamos las fotos colocamos el modo Sport y la sorpresa fue que el cambio fue apenas perceptible, la caja automática se muestra muy lenta para poder usar correctamente los 160 hp, y esto lo puedo decir ya que en la versión manual el desempeño es muy pero muy divertido.

La caja automática mata ese sentir de juguete, pero se acopla a las crecientes masas de compradores que buscan algo práctico, y que si es su primer auto o un auto de recreación será divertido. La caja mejora su función en el rango intermedio de las revoluciones, como para velocidades de crucero. La opción de cambios semi manuales tampoco mejora mucho las cosas ya que no permite exprimir bien el motor.

Fiat Abarth 500

Fiat Abarth 500. Foto: RS

Dejando este punto a un lado el manejo del conjunto es divertido y esto radica en la estructura del auto que lo hace nervioso ya que es alto, delgado y con ejes cortos. A velocidad se siente cualquier imperfección con el camino y las llantas lo transmiten al volante, y al apurar la frenada para entrar en una curva puede tener movimientos de derrape, algo que puede controlarse e incluso aprovecharse para apuntar el auto y salir más rápido.

Los frenos son muy competentes y pueden detener el conjunto sin mayor problema aunque en curva si puede existir tendencia a irse un poco de atrás ya que tiene la mayor parte del peso recargada al frente.

El Fiat 500 Abarth es realmente un juguete que todos los apasionados del manejo deberían pedir en estas fiestas decembrinas, el costo es alto, pero en general los hot hatch son así pero en este caso puede ser una opción excelente para el uso diario.