En el año 2009 Peugeot presentó en el Salón de Frankfurt un modelo que se desmarcaba del resto de la gama en cuanto a diseño y enfoque, el RCZ, mismo que se ganó muchas opiniones divididas ya que invariablemente se le comparaba con el Audi TT, aunque en el caso del francés con líneas de diseño más suaves y fluidas y un techo con dos abultamientos que le dieron un carácter extrañamente atractivo.

Aquel modelo se presentó con 200 hp y una capacidad dinámica destacable pero no sobresaliente, sobre todo por la tracción delantera que restaba el sentido deportivo que podría asociarse al RCZ. En el año 2012 se presentó un cambio de diseño en el frontal y en el 2013 se mostró una variante con un enfoque más deportivo, el RCZ R, que tuvimos la oportunidad de manejar.

Diseño

Es complicado hablar del diseño del RCZ R, ya que las cuestiones de gustos son muy personales, y si hay algo que los franceses de Peugeot saben hacer bien, es diseñar buenos autos, algunos de ellos basados en sus modelos conceptuales, en este caso este modelo gana un frontal claramente inspirado en un felino, acentuado por las líneas del cofre y parte baja de la fascia. Si bien la parrilla doble es de gran tamaño pareciera pasar desapercibida y solo resalta por las líneas cromadas y el nombre de la marca en aluminio pulido.

Los faros cuentan con el diseño que se observa en el resto de la gama y dan una sensación de mirada, pocos autos que dicen inspirarse en algo para su diseño logran el efecto deseado, en el caso del RCZ R, sí pareciera un felino agazapado.

La parte lateral nos muestra el formato de un coupé con pasos de rueda ensanchados y un trabajo muy limpio en la parte baja, aunque arriba podemos ver las barras en otro tono de color que apoyan el diseño de la caída posterior del techo, mismo que para esta versión es de fibra de carbón y se integra a la caprichosa forma de doble abultamiento del vidrio trasero.

Atrás los detalles son mínimos y cuenta con formas grandes y envolventes, que solo se ven interrumpidas por el par de escapes laterales y el alerón de una sola posición.

Mecánica

La ingeniería de Peugeot ha sorprendido en el mundo por el aprovechamiento de pequeños bloques de baja cilindrada pero apoyados por turbo. En este caso contamos con el ya conocido motor motor de 1.6 litros turbo, con lo que genera 270 hp y un par motor de 330 Nm, este trabajo en combinación con sus materiales ligeros logran que el RCZ R alcance el 0 a 100 km/h en apenas 5.9 segundos, con una velocidad máxima de 250 km/h.

Algo que agradecerán los puristas de manejo es que la caja de cambios es de seis pasos manual con relaciones cortas en las primeras marchas, que apoyan una mejor aceleración.

Interiores

Desde los modelos de entrada la calidad de los materiales de Peugeot es buena, además de ofrecer buena ergonomía. Pero en el RCZ R, Peugeot da un paso más. Una gran cantidad de detalles como las costuras rojas sobre los asientos de piel, combinación que encontramos también en volante, tablero y funda de la base de la palanca. A esto le podemos sumar elementos en aluminio pulido como la palanca de cambios moldura inferior del volante y emblemas de la versión “R” en diversas partes.

Posiblemente desentona un poco la terminación en negro brillante de la consola central que alberga el radio y elementos de aire acondicionado. Justo arriba de esto tenemos la pantalla que podemos o no, desplegar. Los instrumentos son simples y evocan a los deportivos del pasado con el tacómetro y velocímetro de gran tamaño con una pequeña pantalla LCD con información de la computadora de viaje.

Los asientos merecen una mención especial, ya que ofrecen una vista totalmente deportiva y ergonómica, con cabeceras integradas al conjunto y una forma de cubo, aunque tal vez les faltó un poco más de sujeción lateral o la opción de regular los pétalos laterales, ya que una persona delgada podría sentirse no tan afianzada. La posición de manejo y el tamaño del volante no siguen la filosofía del 208 GT, el cual se inspira en los modelos de rally, y ¿saben?, tal vez debería ya que eso aumentaría su carácter deportivo.

Manejo

Luego del impacto visual que logra el RCZ R, tocaba el momento de manejarlo; de entrada, el sonido del motor es realmente agradable, una combinación entre lo ronco y agudo que va subiendo con las revoluciones, desde ahí ya dibuja una sonrisa en el piloto, luego sigue la posición de manejo que logra un buen campo visual periférico, aunque insistimos en que el volante es demasiado grande pero al tacto logra una sensación de seguridad al igual que la palanca de cambios.

Los primeros compases como siempre en ciudad fueron regulares, pero no me malentiendan, no es por culpa del auto sino del entorno, ya que la suspensión tiene una puesta a punto más cargada hacia el lado firme, por lo que los topes, baches e imperfecciones del camino se sentirán si bien estas sensasiones disminuyen ya que el auto no es tan bajo.

El acelerador se puede dosificar muy bien, por lo que tenemos una buena calidad de marcha en tránsito normal sin tener miedo por acelerar intempestivamente a cada momento. Los frenos son realmente buenos, incluso en situaciones extremas responden sin nerviosismo, podría atreverme a decir que sería una buena opción para auto de uso diario.

Pero el espíritu de este auto está en las pistas o caminos sinuosos, y esta vez escogimos lo segundo para sentir las bondades del modelo, así que el destino fue el Pueblo Mágico, Mineral del Chico, en Hidalgo, lo cual nos permitió manejar en largas rectas que van hacia Pachuca y una zona realmente sinuosa entre las montañas para llegar a la localidad, salvando las distancias podría ser lo más cercano a una carretera europea por lo que este felino tal vez se podría sentirse más en su hábitat natural.

La primera parte de las largas y aburridas rectas de carretera permitió sentir la aceleración, recuperación de velocidad y estabilidad del modelo. Aquí el alerón trasero juega un papel importante ya que permite una mayor carga en el eje trasero, y vaya que la necesita al tener la mayor parte del peso adelante por el motor y tracción. La primera generación tenía un alerón retráctil de menor tamaño que se veía sobrepasado a velocidad. Ahora las cosas son diferentes y el conjunto es muy estable.

Dos cosas que se pudieron observar en esta parte fue el aislamiento acústico incluso en alta velocidad, pero que no ocultaba del todo el tono del motor algo muy agradable que no cansó en el trayecto. ¿La velocidad máxima lograda?, 190 km/h y las cosas totalmente bajo control.

Por fin llegamos a la zona sinuosa donde se le podría sacar todo el potencial al auto. El modelo normal (sin la R) cuenta con otra suspensión y en ocasiones es rebasado en manejo dinámico, además de que la dirección se “pelea” más con la tracción, pero en el caso del RCZ R cuenta con mayor firmeza por lo que el paso por curva es más rápido y preciso, la dirección que si bien tiene un sentir suave incluso a velocidad logra apuntar y transmitir a nuestras manos todo el camino.

En esta zona decidimos abrir los vidrios y poder escuchar el “rugido” de este auto, con los matices que se lograban al acelerar, desacelerar y realizar los cambios, claro que también se puede jugar mucho con al apoyo del freno de motor logrando así un mejor manejo. La frenada puede ser tardía y el auto se mantiene en línea.

La velocidad y recuperación de la misma al salir de las curvas es excelente, esto gracias a la entrada del turbo (y el sonido del mismo también, es algo que dibuja sonrisas) en el rango de las 2,000 rpm por lo que desde la parte baja tendremos un muy buen empuje.

Algo que siempre demostrará la ingeniería mecánica de un auto es el conducir el vehículo sin control de estabilidad, ya que esto privilegia la puesta a punto del chasis y en este caso fue prácticamente imposible sacar de balance al auto, esto también apoyado por lo ancho y bajo del modelo que le hace ir “sobre rieles”.

Conclusión

El Peugeot RCZ R es una excelente máquina, con ese espíritu preciso de manejo europeo que no sacrifica comodidad ni lujo.

Precio al mes de agosto de 2015: 749,900 pesos mexicanos.