En pasados meses tuvimos la oportunidad de manejar el Mazda MX-5 y la Mazda CX-3 que si bien son vehículos de diferentes segmentos tenían algo en común la sensación de bajo peso y por ello un manejo dinámico, aunado a una dirección precisa y buena retroalimentación en el volante, pero en el caso de la Mazda CX-9 las cosas son totalmente distintas, podríamos decir que esta unidad de gran tamaño no tiene nada que ver con el Zoom Zoom que presume la marca y existen mejores opciones en el mercado.

La Mazda CX-9 es el modelo de mayor tamaño en la actual gama de la marca con un espacio apto para siete pasajeros, incluso los traseros no irán sufriendo tanto con el espacio para piernas, pero estas dimensiones además de poder ser un problema en el tránsito diario también repercuten en el peso y en este caso el peso bruto vehicular se va hasta los 2.040 kg y eso se siente demasiado en el manejo y sobre todo a la hora de frenar.

Mazda CX-9

Mazda CX-9. Foto: Ricardo Silverio

Forma y función

En cuanto a diseño es simplemente una CX de mayor tamaño con el frontal ya característico de la marca que le da ese toque moderno y distintivo que ha sabido hacer bien Mazda, la CX-9 cuenta con líneas de diseño que acentúan el tamaño mismas que podemos ver en la zona de las puertas y pasos de rueda, además vistas desde un costado esta SUV ofrece una forma aerodinámica desde el cofre hasta el techo. En este aspecto Mazda se diferencia mucho del resto de la competencia que suele tener unidades demasiado similares.

Al interior las cosas son perfectas para los viajes largos, primero con el ya comentado espacio para los pasajeros y luego con la comodidad ofrecida por los asientos. La combinación de colores y texturas en los materiales del tablero, volante, paneles y consola central la sitúan un peldaño abajo del segmento Premium y al igual que sus hermanos menores la sencillez de su sistema de info entretenimiento lo es todo, evitando así tener un tablero lleno de botones, dejando así un diseño más limpio y sobrio.

Alarmas perimetrales y cámara de reversa hacen más llevadera la vida con esta SUV de grandes dimensiones (largo 5.075mm, alto 1.747 y ancho 2.207 mm) y que de hecho se agradece porque los puntos ciegos laterales son muy marcados por la altura.

Mazda CX-9

Mazda CX-9. Foto: Mazda

Apartado mecánico

Aquí es donde Mazda hace “magia” y es que con su pequeño motor 2.5 litros turbo logran extraer 250 hp y un par motor de 310 lb-pie de par motor, si bien no es una cantidad que nos haga pegarnos al asiento al acelerar es muy competente en el día a día e incluso con carga. La transmisión del modelo es automática de seis velocidades y en el caso de la versión que probamos ofrece tracción a las cuatro ruedas.

En cuanto a sistemas electrónicos de ayudas al manejo contamos con los ya básicos: control de estabilidad y tracción, así como frenos ABS con distribución electrónica de frenado.

Mazda CX-9

Mazda CX-9. Foto: Ricardo Silverio

Nuestra experiencia de manejo

Y luego de todos los datos técnicos y de apreciación que les di pareciera que la Mazda CX-9 mantiene todo el espíritu del resto de la gama pero como les comentaba al principio no lo es. Y dejemos a un lado el tamaño ya que este SUV está hecho para llevar a toda la familia y eso lo hace muy bien. Debo comentarles que en la prueba íbamos seis pasajeros con equipaje y nadie se quejó por espacio.

Pero el problema llega cuando enfrentamos a la Mazda CX-9 contra la física y es que el peso le juega totalmente en contra y esto aunado a la suspensión hacen que tenga movimientos inerciales muy marcados al dar la vuelta o frenar, en otras palabras se va de frente y muellea demasiado en el paso rápido por curva. En la experiencia que me tocó con pasajeros esto se magnificó y además apareció otro efecto y ese fue la percepción de falta de potencia en los frenos ya que tomaba más tiempo detener a esta mole y el sentir del pedal de freno era “esponjoso” lo cual restaba mucha confianza en carretera.

Mazda CX-9

Mazda CX-9. Foto: Ricardo Silverio

El manejo dinámico es prácticamente imposible en la Mazda CX-9 ya que los efectos de subviraje y sobreviraje están siempre presentes, pero por ejemplo esto no pasó de manera tan marcada en la Nissan Pathfinder también con tracción AWD que nos tocó probar con lodo y tierra.

La aceleración de la Mazda CX-9 no es contundente pero si progresiva y suave, y si bien reciente un poco el peso con pasajeros sigue siendo competente, pero como les comentaba el problema es a la hora de detenerla. En cuanto al consumo de combustible fue grato ver que no consumió “tanto”, tomando en cuenta la carga de pasajeros y equipaje, aunque llenar el tanque aquel día de la prueba significó casi 1.200 pesos mexicanos, algo que no es tan grato.

Mazda CX-9 ofrece una excelente opción de diseño, comodidad y lujo para toda la familia, misma que guste de viajar por muchas horas, pero es un hecho que la Mazda CX-9 no hace Zoom Zoom y ni se les ocurra querer llevarla al límite porque simplemente no lo soporta.