Hace unos meses tuvimos la oportunidad de manejar el BMW M3, un deportivo con mucha historia y que desde la generación pasada no habíamos tenido de subirnos, el resultado de aquella experiencia fue un tanto agridulce ya que el sentir “robotizado” domina el manejo, además del peso y sí, el M# es poderoso pero depende mucho de la electrónica y de los 431 hp muchos se desperdician en el arranque y recuperación, de velocidad y esto es algo que no adolece el BMW M2 que casi se siete como un pequeño roadster.

El BMW M2 pesa alrededor de 1.495 kg, lo que significa casi 150 kg menos que el M3 y 35 kg menos que un M235 y como sabemos en el mundo de las carreras cada kilo cuenta y mucho, por eso esos 150 kg se siente y cambian la dinámica desde la aceleración hasta el curveo, aun desconectando el control de tracción (aunque como sabemos nunca se termina de desconectar al 100%).

BMW M2

BMW M2. Foto: Ricardo Silverio

Forma y función

En cuestión de diseño las variantes M tienen un gusto un tanto a tuning, cosas que puede o no agradarle, detalles como el frontal con grandes entradas de aire en la parte baja y parrilla con terminación en red negra le dan mucha personalidad, aunque como buen auto alemán, mantiene la sobriedad del diseño. La parte lateral no aporta nada sobresaliente y atrás encontramos un nuevo difusor en tono negro que aloja el par de escapes gemelos.

Al interior las cosas son prácticamente iguales que el resto de la gama, esos botones que parecen estancados en el tiempo del tablero y la misma configuración que vemos en el resto de la gama, tal vez al ser un auto de este nivel le quedarían cambios, y solo se conforma con algunos insertos en fibra de carbono, costuras con los colores de BMW Motorsports, tapetes específicos, asientos tipo cubo y ya. Si usted es conservador esto le gustará pero si piensa que con el dinero que se paga (al mes de noviembre de 2016 1,099.900 MXP) por un BMW M2 tal vez debería tener algo más, puede que tenga razón.

Cabe señalar que algunos de los elementos del BMW M2 que probamos son opcionales, como los elementos en fibra de carbón en los faldones, espejos y alerón trasero, además del sistema de escape y detalles interiores, lo cual agrega unos 100.000 pesos más a la factura.

BMW M2

BMW M2. Foto: Ricardo Silverio

Apartado mecánico

Al igual que en el caso del M3, el BMW M2 cuenta con un motor de seis cilindros (muy triste sobre todo en el M3) turbo de 3.0 litros que desarrolla 370 hp y un par motor de 465 Nm, la caja de cambios es de siete pasos con doble embrague y paletas de cambio detrás del volante, aunque también está como opción la caja manual de seis pasos, según la ficha técnica puede hacer el 0 a 100 km/hr en 4.3 segundos con una velocidad máxima de 250 o 270 km/hr según equipo post venta.

Cómo podrán imaginarse, cuenta con toda una artillería electrónica de ayudas y modos de manejo, además de cámara trasera, sensores perimetrales, aplicación para teléfonos inteligentes denominada M Laptimer que puede guardar información de tiempos de vuelta, fuerzas G y desempeño en general en circuito.

BMW M2

BMW M2. Foto: Ricardo Silverio

Nuestra Experiencia de Manejo

Nuestra prueba fue en el Centro Dinámico Pegaso, punto donde desde el principio prescindimos de los controles de tracción, y es que la electrónica en BMW es muy intrusiva, tal vez no se siente mucho para las personas que no gustan de manejo extremo, pero si se percibe cuando el auto hace más acciones de las que creemos estar haciendo con las manos y pies.

De entrada debo decirles que el BMW M2 es muy duro en suspensión, aun en modo confort y es que al final no es un modelo pensado para el manejo citadino sino como un juguete de fin de semana. Al interior contamos con un pequeño dispositivo que actúa sobre el sistema de escape y el resultado es un sonido mucho más agresivo que se escucha y se siente, aunque esto como podrán imaginarlo también es una opción más.

Luego de poner al mínimo los controles de tracción, colocar el modo sport y “abrir” el escape comenzamos con las primeras vueltas en pista, debo destacar que las cuatro llantas del BMW M2 no estaban en su mejor momento y el dibujo ya estaba en plena extinción, aun así el trabajo de chasis hacía que el auto se mantuviera en línea, aunque al demandarle más manejo y velocidad las cosas cambiaron.

BMW M2

BMW M2. Foto: nivel-C

La caja de cambios no se siente como una de doble embrague convencional y tiene un sentir más robotizado y mecánico y nos permite llegar hasta la línea roja de las revoluciones con poca o nula protección a la caja de forma automática algo a lo que se debe estar muy atento con los cambios. Las curvas cerradas del circuito demandaron una dirección precisa y el BMW M2 la tiene además esos 150 kg menos son un mundo de diferencia ya que existen menos inercias laterales y frontales por lo que el M2 va sobre rieles.

La entrada a la curva puede retrasarse con una potente y segura frenada, apuntar la curva, circularla y salir acelerando se convierte en un parque de diversiones y en las zonas sinuosas y cerradas bastaba con dosificar la aceleración aunque si se abusaba era un trompo seguro. Luego de ver como el BMW M2 si podía perder la parte trasera queríamos ver si estos era en todo momento o la “nana” electrónica llegaba al auxilio.

Así que lo siguiente fue ir a la zona de concreto pulido, y ahí frenar totalmente, freno a fondo, acelerador casi a fondo, dirección totalmente al lado y soltar el freno, de inmediato se pierde la parte trasera y comienzan los círculos de 360°, pero esto no fue así ya que el BMW M2 apenas cumplía unos 180° y el control de tracción entraba en acción para detener la aceleración y tomar adherencia, esto es algo bueno por una parte ya que nos da confianza de que podemos manejarlo un poco más extremo de lo acostumbrado pero siempre habrá un límite que no se puede sobrepasar.

BMW M2

BMW M2. Foto: Ricardo Silverio

Aun así el BMW M2 brinda un manejo más preciso y dinámico que el M3, obviamente este segundo desarrollará la velocidad más rápido en una recta por ejemplo, pero en un circuito de curvas intermedias y cerradas el M2 podrá poner en serios problemas al M3.

Por otra parte algo que llamó mucho mi atención fue el consumo de combustible ya que proporcionalmente el M2 consume mucho (pero mucho) más que el M3, tal vez por la compresión y revoluciones del motor pero el ver la aguja del indicador del tanque durante la prueba era algo preocupante.

Tal vez BMW ha dejado atrás sus raíces de autos ligeros y con buen manejo, por autos grandes y pesados con mucha potencia, pero exponentes como el BMW M2 tratan de reivindicar a la marca, no es cómodo, es ruidoso y duro, consume mucho combustible, no sirve para el día a día y los topes de las ciudades son su “kryptonita”, pero caray, que divertido es cuando se le demanda manejo de verdad.