I.- El comienzo

Existen marcas de lujo que por su tradición o fantásticos logros ocupan un lugar en nuestras mentes, pero son realmente pocas las que son tan reconocidas y queridas como Mercedes-Benz. Hoy en día con sus más de 125 años de historia, está icónica marca es vista en el mundo automotriz como referente obligado de lujo, sofisticación, confianza y desempeño, y por ello no es de extrañar que ocupe un lugar destacado en la lista Forbes de las compañías más valiosas del mundo. El nacimiento Daimler, ahora convertida en una de las empresas más exitosas en el mundo fue humilde pero al mismo tiempo vigoroso, alimentado por la visión de hombres cuya pasión y dedicación nutren aún en nuestros día el trabajo de esta singular compañía.

Si bien soy un patriota de corazón, cuando se trata de un auto para mi, elijo un Mercedes-Benz.

Giorgio Armani

Milan, mayo 2005

Gottlieb Daimler (1834-1890) hijo de un hornero en la localidad alemana de Schorndorf, tuvo desde joven interés en la mecánica por lo que estudió ingeniería y la aplicó con otra leyenda de los autos en la empresa Deutz; Nicolas Augusto Otto, el precursor del motor de combustión del presente. Pero la visión de Daimler era mayor y se inclinaba por mejorar y seguir desarrollando un vehículo motorizado para el uso diario.

Gottlieb se separó de Otto para abrir su propio taller con su socio y amigo Wilhelm Maybach, apellido hoy convertido en sinónimo de lujo superlativo de Mercedes-Benz. La misión de ambos era mejorar los motores de Otto para que fueran “ligeros” y pudieran trabajar a un rango mayor a las 500 revoluciones, y lo lograron ya que consiguieran 900 rpm y un peso de 70 kilos. La competencia por crear un automóvil en esos años era intensa, se hacían experimentos con motores movidos por vapor o carbón. Se empleaban vehículos como triciclos ya que eran prácticos y ligeros por ello no es de extrañar que Daimler y Maybach los usaran para sus desarrollos, pero el peso de motor representaba un gran reto que les tomó resolver prácticamente un año. Karl Benz (1844-1929) un joven prodigio que se graduó a los 20 años como ingeniero mecánico, dedicándose en primera instancia a la fundición y posteriormente, siguiendo su vocación, abrió un taller para la fabricación de motores que no tuvo en un principio el éxito esperado pero sin darse por vencido siguió adelante hasta crear, primero un motor de 2 tiempos y posteriormente uno de 4.

Foto: ©Daimler AG

Benz siguió con su desarrollo en paralelo a Daimler aunque para las demostraciones de sus motores utilizaba el “chasis” del triciclo que habían adecuado Daimler y Maybach ya que soportaba mayor peso y presión, tal vez uno de los mayores logros en solitario de Karl fue su motor de combustión interna de un cilindro y poco menos de un caballo de fuerza mismo que paradójicamente falló en la mayoría de sus presentaciones pero fue el inicio de una increíble aventura.

En 1886 se presentó el primer vehículo de tres ruedas, el Benz Patent Car.

Mucho se ha escrito sobre la Marca de  la estrella pero tal vez uno de los mejores libros es el de Leslie Butterfield, Enduring passion, una excelente material de referencia publicado por John Wiley & Sons, Ltd.