Experiencias Premium, este concepto lo hemos manejado anteriormente en nivel-C para tratar de transmitirles algo que va más allá de lo cotidiano, algo sobresaliente en los autos que sin llegar a ser de alta gama logran crearnos una sonrisa ya sea por la comodidad, detalles y por supuesto el manejo. Hace unos meses manejamos el Infinito Q50S, que nos dejó decepcionados con un manejo artificial, pero ahora manejamos el Mazda MX-5 un auto que con modestos 155 hp logra hacernos disfrutar.

El punto como ya lo comentaba el gran Collin Chapman (creador de Lotus) es menos es más, refiriéndose a que no es necesario tener muchos caballos de potencia, sino un buen chasis y un peso contenido, y ese aspecto es el que ha dominado la filosofía de Mazda desde hace muchos años. Podemos tener autos como un Dodge Hellcat o Mustang Shelby (que también nos encantan) con un poder desbocado y contundente, pero que desperdician mucha de esa potencia en derrapes o frenadas anticipadas para detener una mole así, y claro el paso por curva es menos rápido y requiere de una gran artillería electrónica de ayudas para hacerlo dócil, claro ejemplo el nuevo sistema de tracción a las cuatro ruedas del Dodge Challenger… ¿para qué?

Mazda MX-5

Mazda MX-5. Foto: Ricardo Silverio

Pero regresando al exponente del Zoom Zoom encontramos un diseño clásico, uno que nos remite a los primeros deportivos y con un frontal que nos remite de inmediato al personaje del Rayo McQueen de la película Cars, tal vez por eso es tan popular y lo ha sido desde antes de existir dicha película ya que ha roto una barrera muy complicada en el mundo automotriz, la de la edad, ya que el Mazda MX-5 le gusta a jóvenes y adultos, mujeres y hombres e incluso a los niños.

Son ya cuatro generaciones del Mazda MX-5 que se dicen pronto pero este pequeño auto es parte de los libros de records por su producción desde 1989, que se ha salvado de crisis económicas. En México conocimos a partir de la tercera generación y en 2015 llegó la cuarta y actual gama que ganó un diseño más afilado sin perder esa herencia japonesa, que solo Mazda y Subaru ha sabido mantener.

Mazda MX-5

Mazda MX-5. Foto: Ricardo Silverio

Forma y Función

Escribir sobre el diseño sería entrar en redundancia, basta con ver las imágenes para notar las formas de un biplaza roadster de antaño que ha podido adaptarse a los tiempos actuales, y si bien ha ganado detalles afilados en las luces, fascia y luces traseras también ha mantenido ese diseño particular en estos casi 30 años de existencia.

Tal vez el único punto donde le falto imaginación fue en la parte baja trasera, a la que le pareciera faltar un difusor acorde al tipo de auto y una mejor salida de escape.

Al interior las cosas también podrían mejorar, pero no en la simpleza de los elementos y botonería esto es excelente, pero sí en la calidad de materiales de tacto como el volante que prácticamente se siente de plástico, una mejora en texturas de la palanca de velocidades y paneles interiores de las puertas no le caerían mal y si nos ponemos “exquisitos” unos mejores asientos con más opción de movimiento para encontrar la posición de manejo rápidamente (mido 1.76 mts y me sentía demasiado alto en el modelo).

Mazda MX-5

Mazda MX-5. Foto: Ricardo Silverio

El sistema de infoentretenimiento es similar al de BMW, pero el Mazda MX-5 al no contar con decenas de sistemas se hace más sencillo y práctico. Las cosas se controlan desde el centro del panel con una rueda y seis botones, que se complementan con una pantalla táctil y los controles para el aire acondicionado.

Apartado mecánico

La nueva filosofía de Mazda denominada SkyActiv ha buscado magnificar la eficiencia de los motores y por ello ha logrado llevar este pequeño bloque de 2.0 litros hasta los 155 hp y 148 lb-pie de par motor. La tracción como debe ser en un deportivo es trasera así como la transmisión manual de seis velocidades. Algo interesante es que el consumo de combustible es realmente bajo y la comodidad de marcha como auto de uso diario es buena.

En cuanto a asistencias electrónicas contamos con los obligados frenos ABS, control dinámico de estabilidad, sistema de bloqueo electrónico de diferencial y claro el control de tracción, mismo que se puede desconectar.

Mazda MX-5

Mazda MX-5. Foto: Ricardo Silverio

Nuestra Experiencia de Manejo

Y bueno, este auto me hizo recordar dos pruebas de manejo del año pasado, el Porsche Cayman GT4 y Polaris Slingshot, aunque el Mazda MX-5 es mucho más accesible que el primero y más práctico que el segundo. Pero en ambos casos lo que se encuentra son muchas sensaciones e información del chasis a nuestras manos en el volante y a la cadera en el asiento, este si se maneja como un Kart no como el actual MINI que ha perdido mucha personalidad por el afán electrónico.

Acceder al auto no es precisamente sencillo es muy bajo, pero hay otros deportivos que son todavía más incómodos, la posición de manejo -al menos para mí- no fue natural de encontrar desde el asiento hasta la distancia/altura del volante. Luego de encontrar algo que me hiciera sentir bien presioné el botón de encendido y me hubiera gustado escuchar algo con más personalidad, sí está bien solo son 155 hp pero le falta. Clutch, primera y se me apaga, y es que noté que el clutch corta muy abajo, apoyando la inspiración deportiva del auto. Repito el proceso y salgo a la ciudad.

Mazda MX-5

Mazda MX-5. Foto: Ricardo Silverio

Como les comentaba en ciudad es realmente cómodo es cómo manejar un compacto genérico de cualquier marca, cuenta con excelente radio de giro y una dirección media. Aunque pareciera por su altura no va raspando en todos los topes que nos encontramos, algo que si nos pasó con el Porsche. Claro la configuración de la suspensión es algo firme y nos hace sentir cada parte del camino, pero créanme se acostumbrarán a ello.

Otro punto al cual debemos acostumbrarnos es al ruido exterior y es que la versión i Sport que manejamos con techo de lona obviamente no alcanza a filtrar el ruido. En este punto destaco la sencillez del sistema, solo basta con liberar una palanca sobre el retrovisor y luego empujarlo con el brazo hasta que haga clic en la parte de atrás. Es decir aquí no será de tener que esperar 15 o 20 segundos, el accionamiento será tan rápido como usted lo pueda hacer y sin emplear fuerza.

Mazda MX-5

Mazda MX-5. Foto: Ricardo Silverio

En nivel-C tenemos una ruta que utilizamos mucho que nos lleva por alrededor de 250 km lleno de curvas, zonas de velocidad y también partes con topes y poblados que permiten probar gran parte de sus cualidades donde más nos importa, es decir en la vida real. El trayecto comenzó con mucho frío y por ello la capota se mantuvo arriba, en esta primera parte tuve la mala suerte de encontrar una competencia ciclista por lo que el trayecto fue lento entre primera y segunda velocidad algo así como lo vivido a diario en el tránsito, pero no fue un problema ya que el clutch y caja son suaves.

Luego de este rato por fin avancé y en este tiempo el sol salió y en un movimiento menor a cinco segundos bajé la lona y me dispuse a manejar. El sonido del viento es relativamente mínimo gracias a la construcción aerodinámica, pero si esto es una molestia el equipo de sonido puede contrarrestar el efecto, o incluso puede ir platicando sin gritar con el pasajero.

Mazda MX-5

Mazda MX-5. Foto: Ricardo Silverio

Adiós control de tracción y las cosas seguían similares en el manejo y es que el Mazda MX-5 está muy bien equilibrado por lo que las pocas correcciones que se hacen al volante son sencillas y con golpes rápidos, de hecho debo decirles que fue complicado sacarlo de balance, aunque con el freno de mano las cosas cambiaban, aunque obviamente eso nunca será cotidiano. La aceleración no es contundente pero la sensación que logra el trabajo del chasis y suspensión logra que hagamos sentir la velocidad. Por ejemplo en el mundo de las motos si tenemos una de 100 cc con menos de 20 hp eso no importará mucho ya que sentiremos que vamos a 80 km/hr.

En el caso del Mazda MX-5 las cosas son similares sentiremos ir a 100 km/hr y nos causará emoción, muchos autos de la actualidad pueden presumir 250 km/hr pero en la mayoría de los casos los pasajeros apenas si lo sienten, entonces ¿cuál es el chiste de tener cientos de hp´s si no hay emoción? Justo esto es lo que se logra con el Mazda MX-5 un manejo puro que tristemente está en peligro de extinción.

Mazda MX-5

Mazda MX-5. Foto: Ricardo Silverio

Hechos

Sí, al Mazda MX-5 le falta un poco más de potencia para ser realmente pasional, tal vez un pequeño turbo serviría mucho y tal vez llegando a la barrera de los 200 hp las cosas cambiarían mucho, le falta un mejor sonido pero fuera de eso es una de las mejores opciones de deportivos accesibles. Este año 2017 llegará a México la versión RF que como cambios principales tiene un techo rígido con mecanismo eléctrico que obviamente incrementa el peso, contará con mejore materiales interiores y equipo de serie pero mantendrá el motor, ante esto el i Sport de capota textil es mejor opción y tal vez buscar post venta elementos visuales y de mejora mecánica para darle ese toque de pimienta que le falta.