En mayo del presente año llegó a nuestro mercado la nueva generación del MINI en la versión John Cooper Works es decir el modo más extremo del modelo. Posiblemente se pregunten quién fue John Cooper y si n o es así de todos modos les dejamos un poco de historia.

John Newton Cooper fue el co fundador de Cooper Car Company con su padre Charles Cooper en la época dorada de la Fórmula Uno donde participaron en los años 50´s principalmente. Aquella herencia deportiva se mantuvo y nació a manera de homenaje póstumo a John Cooper que falleció en el año 2000 y en ese tiempo nació JCW como preparación deportiva del modelo que fue retomado por BMW al adquirir a la británica.

Mini JCW 2016

Mini JCW 2016. Foto: RS

El Mini JCW de generación actual

La marca Mini siempre ha presumido que su auto es lo más cercano a un kart de competencia, pero en estos casi 15 años de vida del modelo (bajo la batuta de BMW) el concepto de Mini ha cambiado, desde el tamaño hasta las prestaciones que lo han alejado de aquel sentir duro de manejo por confort, algo que se agradece sin dudas en el día a día pero tal vez no debería estar presente en el JCW.

EL diseño no es tan marcado como en generaciones pasadas, es decir no es tan extremo, y esto nos recuerda al grupo VAG con el Golf GTI o León Cupra que ya no se diferencian mucho de las versiones normales lo cual puede ser o no de su gusto. El Mini JCW 2016 cuenta con una nueva fascia con tomas inferiores de aire de mayor tamaño con una terminación en red negra y encontramos muchos elementos cromados en molduras.

Ofrece un nuevo juego de faldones y rines de aleación ligera de 17” con muchas opciones en cuanto al diseño. La parte trasera retoma el diseño de las tomas delanteras en el difusor y nos muestra un par de escapes centrales. El remate del diseño termina con el alerón superior que se ve un tanto genérico.

Al interior gana nuevos asientos con una excelente sujeción lateral y lumbar con vestiduras en piel y alcántara. El tablero ofrece detalles en fibra de carbón y elementos en tono negro brillante además de las costuras rojas que se muestran en la palanca de cambios y volante. Por lo demás sigue siendo el Mini que ya conocemos de la actual generación.

Apartado mecánico

Este punto es muy destacable ya que BMW ha logrado exprimir cada vez más sus mecánicas gracias a la tecnología de sus turbos, llevando así a este motor cuatro cilindros hasta los 231 hp con un par de 320 Nm asociado a una caja de cambios automática con paletas detrás del volante. Con estos datos puede lograr una velocidad máxima de 246 km/hr y una aceleración de 0 a 100 en unos 6.1 segundos.

Las principales ayudas electrónicas que ofrece el Mini JCW son el Dynamic Damper Control que controla la suspensión, control de crucero, asistente de estacionamiento y tres modos de manejo que cambian los parámetros de entrega de potencia. Además esta versión presume un nuevo sistema de frenos firmado por Brembo.

La experiencia de manejo

Y bueno, hace unos meses tuvimos la oportunidad de manejar la versión de tres cilindros del Mini, una que apunta a la reducción de consumos, el cual es un excelente auto citadino pero que en el manejo dinámico dista de ser destacable ya que la suspensión no soporta mucha fuerza lateral al tener una puesta a punto suave. Lo que me extraño es que en la versión del Mini JCW esta suspensión también era suave y me hizo extrañar la rigidez de las pasadas versiones que prácticamente hacían sentir hasta las grietas del pavimento.

Los primeros días de manejo fueron en ciudad por lo que usamos los modos de manejo, puntualmente el modo GREEN, el cual reduce sensiblemente la entrega de potencia y gestiona también el aire acondicionado. Solo en algunos momentos usamos el modo NORMAL que es el más equilibrado, este podría servir cuando tenemos velocidades constantes por ejemplo en carretera pero en ciudad sin dudas la opción es Green.
En los modos anteriores el Mini JCW funciona como cualquier otro Mini es cómodo y maniobrable con una dirección sumamente suave que hará el día a día cómodo, aunque el punto débil de este y muchos otros deportivos son las calles en mal estado, con baches y topes ya que el perfil de las llantas nos pondrá a sufrir con cada golpe tanto en lo físico como en lo monetario.

Pero la prueba que ideamos fue tratar de comprobar la mercadotecnia que utiliza Mini para su modelo, así que fuimos al Kartódromo de Valle de Bravo, pero la prueba comenzó mucho antes ya que el Mini recordó sus orígenes ingleses con una carretera sinuosa con lluvia y mucha niebla.

La primera parte del recorrido se llevó a cabo en la normalidad y esperábamos el momento de llegar a las curvas de la carretera libre hacia Valle de Bravo, hasta este punto llevábamos el auto en modo Normal donde se podía sentir la comodidad del auto, ruido poco perceptible del aire a velocidad, dirección suave pero que apunta bien a velocidad. Hasta aquí nada que llamase la atención pero al enfilarnos a la zona montañosa apareció el modo Sport que cambia radicalmente la respuesta del acelerador y pasos de la caja de cambios.

Pero apareció la lluvia con camiones de carga en una zona de solo dos carriles que nos hizo realizar rápidos rebases que para el Mini JCW fue un juego de niños. Los frenos se comportaban de manera excelente y con gran resistencia a la fatiga aunque el sentir de la suspensión no va con el enfoque extremo del JCW y de hecho si se perciben movimientos laterales en el paso por curva y en ciertos momentos de frenadas hasta el fondo.

Aun así el carácter de respuesta y deportivo están presentes, aunque es algo diametralmente opuesto a la generación pasada y les explico; el Mini JCW anterior tenía una suspensión realmente dura y la dirección era muy firme y sensitiva, lo cual causaba que cualquier ondulación del camino nos moviera el volante, lo cual sobra decir que era malo en carretera o pista a velocidad y sobre todo para pilotos poco experimentados que al tratar de controlar esto terminaran en algo peor. Esto se agradecía en diversión de pista pero los tiempos modernos han “domesticado” demasiado a los modelos otrora deportivos.

Con este Mini JCW tenemos un sonido casi seductor al acelerar y con el corte de caja así como una aceleración divertida aunque ya es más sencillo de manejar y las ayudas electrónicas de manejo harán que casi cualquier persona pueda disfrutarlo más, eso sí siempre que no se pasen los límites ya que a la “física nadie le gana”.

Ya en pista dedicada a los karts el manejo costó mucho trabajo por el piso mojado y el peso adelante del Mini JCW que causaba que se fuera muy fácil de frente, pero al tomarle el modo disfrutamos muchos las cerradas curvas del trazo y obviamente las subidas a los “lavaderos”, aquí la caja de cambios en modo manual fue un goce total aunque solo se ocuparon de la primera a la tercera.

¿Y entonces el Mini JCW si es como un kart?

La respuesta es no, posiblemente la generación pasada sí, debido a lo directo que era la suspensión y dirección, ahora la tendencia de comodidad a matado ese efecto, esto como les comentaba no es 100% si se quiere tener algo que se pueda usar diario aunque por otra parte para eso está el resto de la gama Mini y la marca debería mantener el espíritu radical del JCW.

El Mini JCW es divertido y mucho, si bien transmite buenas sensaciones podría mejorar, al final es un hot hatch de nicho, un juguete que todos queremos tener y si aprovechamos estas fiestas decembrinas y nos sobran los 480.000 pesos (al mes de diciembre de 2015) que cuesta, no lo duden sonreirán cuando lo manejen.