Sin dudas el Subaru Impreza es el modelo más emblemático de la marca, por ello los cambios deben realizarse con mucho cuidado, y en este caso la marca comienza con las versiones normales del Impreza es decir, Sedán y hatchback de cinco puertas, dejando para más adelante las variantes WRX y STI.

Algo importante en esta nueva generación es que Subaru estrena una nueva plataforma modular, misma que se compartirá en otros segmentos de carrocería.

Subaru no arriesgó con el diseño del Impreza, de hecho hasta suavizó las líneas para hacerlo un vehículo más “normal” y esto lo vemos en un frente más cuidado y sobrio que podría confundirse con otra marca. Se comercializará en cuatro variantes (Base, Premium, Sport y Limited) pero incluso en el tope de gama se mantiene simple. El modelo sedán incorpora detalles en la fascia de carácter deportivo y atrás un alerón. Algo que al final es funcional ya que el Subaru Impreza mejora en el apartado aerodinámico.

Subaru Impreza

Subaru Impreza. Foto: Impreza

A nivel de chasis, Subaru, ha mejorado las suspensiones y la nueva plataforma es un 70% más rígida que la generación pasada, esto también incrementa la capacidad de absorción de energía en caso de choque en un 40%. El centro de gravedad se redujo, algo en lo que ya era bueno el Impreza.

El Subaru Impreza crece cuatro centímetros con respecto a la generación pasada, 3.8 cm más ancho, 2.5 cm más en la distancia entre ejes y rebaja la altura en un centímetro. Obviamente el apartado electrónica también mejoró como los sistema de frenada de emergencia, sensores perimetrales, detección de punto ciego, etc.

Subaru Impreza

Subaru Impreza. Foto: Impreza

En cuanto al motor se mantiene (y se mantendrá) el bloque boxer 2.0 litros de aspiración normal, pero incorpora un nuevo sistema de inyección directa. Apenas gana cinco caballos con respecto a la generación pasada, para quedar en 150 hp (no se habla de torque todavía). La caja de cambios es una CVT mejorada y por supuesta mantiene la tracción AWD clásica de la marca.

Al interior llama la atención que por fin existen cambios que acercan a Subaru al presente, a primera vista se ven buenos materiales, cuadro de instrumentos y una pantalla de buen tamaño que seguramente contará con la mayoría de los controles del Subaru Impreza.

Tocará esperar que llegue esta generación y poder manejarla, un sedán grande con un motor pequeño (Subaru en sus versiones normales adolece en el torque) y asociado a una caja de cambios CVT no suena a una buena combinación, pero esperemos estar equivocados y sobre todo esperaremos el WRX y STi.