Hace tiempo tuvimos la oportunidad de manejar el Infiniti Q50 S Hybrid el cual nos llamó la atención por el diseño, equipo de serie, tecnología y calidad de materiales interiores, pero también nos causó un extraño sentir de manejo, algo artificial y lleno de asistencias, ahora tocó la oportunidad de evaluar el Infiniti Q50 400 Sport que es el tipo de gama en cuanto a deportividad se refiere pero el camino tecnológico y de asistencias así como el futuro autónomo ya no tiene remedio y este Q50S así lo apunta.

Infiniti Q50 400 Sport

Infiniti Q50 400 Sport. Foto: Ricardo Silverio

Forma y función

En cuanto al diseño las cosas no han cambiado prácticamente en nada, pero esto no es tan malo ya que la forma del Q50 es muy atractiva y elegante, se mantiene las líneas abultadas que se combinan con líneas rectas, no oculta los detalles cromados pensados en el mercado norteamericano y la parte frontal tiene cierta reminiscencia al mundo de los autos deportivos con las tomas de aire y forma de la fascia.

Atrás también encontramos una forma bien lograda que integra de gran manera el difusor que aloja un par de escapes y la tapa de la cajuela que emula un alerón tipo “cola de pato”, nuevamente vemos detalles cromados. La parte lateral es limpia con una ligera caída hacia el frente que le dota de una vista de auto deportivo sin serlo necesariamente. En el caso de los rines se mantiene el mismo diseño desde la versión híbrida.

Infiniti Q50 400 Sport

Infiniti Q50 400 Sport. Foto: Ricardo Silverio

El interior debo de ser poco parcial y decirles que es muy bueno, y es que comienza desde la vista de los materiales y diseño de la consola central (tal vez el tono claro en las vestiduras no sea el más limpio pero se ve muy bien) la combinación de colores y materiales como las terminaciones en aluminio pulido de la palanca de cambios, manijas de las puertas, volante y partes de la consola y tablero. Aunque debo decir que el tacto del volante se siente demasiado plástico y es un punto que se debería mejorar. En general me atrevería a decir que el interior del Infiniti Q50 400 Sport es uno de los mejores del mercado actual.

Apartado mecánico

Este punto es muy interesante ya que el Infiniti Q50 400 Sport sorprende con el motor V6 twin turbo de 3.0 litros que desarrolla 400 hp y un par motor de 350 lb-pie entregado desde las 1.600 rpm. (A título personal este bloque con turbo debería ofrecer más par motor), la caja de cambios es automática de 7 velocidades y la tracción es trasera.

Infiniti Q50 400 Sport

Infiniti Q50 400 Sport. Foto: Ricardo Silverio

En cuanto a la electrónica cuenta con: control de cambios adaptativos, modos de manejo que afectan también a la reducción de revoluciones al frenar con las paletas de cambios, asistente para arranque en pendiente, dirección asistida, suspensión electrónica, frenos ABS con distribución electrónica de frenado y claro, todo el arsenal de alarmas y vistas perimetrales que suelen ser muy útiles en espacios cerrados de maniobra.

El manejo pseudo autónomo

Sin dudas este fue el sistema que más llamó mi atención el ICC, que es algo así como un control de velocidad crucero inteligente y tiene un funcionamiento muy sencillo desde el dedo pulgar de la mano derecha en el volante, solo basta con definir una velocidad constante y una distancia segura según los sensores del auto y lista podemos dejar los pedales de freno y acelerador y solo ocuparnos en la dirección.

Infiniti Q50 400 Sport

Infiniti Q50 400 Sport. Foto: Ricardo Silverio

Con lo anterior el Infiniti Q50 400 Sport acelerará y frenará dependiendo de la distancia que se tenga con el auto de enfrente por lo que esto también apoya el consumo de combustible al tener una aceleración constante, pero esto está lejos de ser útil en una ciudad como la de México, pero es una tecnología que sin dudas se irá puliendo año con año hasta el punto en que seamos pasajeros de nuestro propio auto.

Nuestra experiencia de manejo

Debo ser muy tajante con esta opinión muy personal, pero esperaba mucho más del Infiniti Q50 400 Sport y es que este modelo se presume como la competencia de un BMW M3, pero las sensaciones están orientadas al lujo y confort, por lo que se queda en medio de los dos mundos, es decir no logra ser deportivo y elegante como un AMG ni extremo como un M3 sedán.

Infiniti Q50 400 Sport

Infiniti Q50 400 Sport. Foto: Ricardo Silverio

Para comenzar, al subirnos el Infiniti Q50 400 Sport nos evoca un auto de lujo muy bien logrado, la doble pantalla táctil es un buen detalle y nos brinda todas las opciones de controles sobre el auto de una manera rápida y sencilla, los elementos de medición detrás del volante combinan lo análogo con lo digital de buena y simple manera, las paletas de cambios de gran tamaño ancladas a la columna son muy atractivas y bueno esto puede ser apreciación personal pero el volante es my delgado y grande además de sentirse más plástico que piel y esto después de un rato de manejar es algo molesto.

Freno al fondo y botón de arranque, desde aquí las cosas comenzaron a no ir bien con un motor de 400 hp muy silencioso (está bien pero para las demás versiones del Q50 pero no para el más deportivo). En los primeros compases de marca el modo de manejo estaba situado en normal con una dirección y suspensión realmente suaves, al igual que la entrega de potencia algo muy bueno para el tránsito diario.

Infiniti Q50 400 Sport

Infiniti Q50 400 Sport. Foto: Ricardo Silverio

Ya en carretera coloqué el modo Sport donde la entrega de potencia se mejoraba aunque la suavidad de dirección y suspensión se mantenía, y esto daba una sensación un tanto extraña de manejo, por lo que tuve que recurrir al modo Sport+ donde las cosas cambiaron, la caja de cambios es más “reactiva”, la potencia es contundente, la suspensión se endurece al igual que la dirección, aunque en este punto el sentir es demasiado artificial, y lo comparo directamente con un volante de videojuegos con motores que simulan resistencia. Si a usted le gusta manejar de verdad lo notará sin dudas.

Este año en nivel-C pudimos manejar tanto el BMW M2 y M3 y pude constatar que el manejo es un tanto artificial pero en ambos casos se siente la contundencia de manejo, la fortaleza que nos manda a los brazos desde el volante y claro, el sonido puntos de los que carece totalmente el Infiniti Q50 400 Sport, no ha sonido, no hay emoción pero si lujo y comodidad.

Infiniti Q50 400 Sport

Infiniti Q50 400 Sport. Foto: Ricardo Silverio

Con respecto al modo semi autónomo, lo traté de usar en ciudad y carretera, y el sistema es bueno y mucho, pero la educación vial y tipo de calles que tiene una ciudad como la mexicana no ayudan en mucho, además claro de algunos puntos que se deben mejorar.

El sistema ICC evalúa la velocidad del vehículo y el delantero para mantenerse a una distancia segura (cuenta con un botón para incrementar o reducir dicha distancia) el problema llega cuando en esta distancia segura se nos mete algún coche y el Infiniti Q50 400 Sport frena demasiado poniéndonos en riesgo de un impacto por detrás. El seguimiento que hace es bueno incluso en curvas pero no así en una pendiente que me tocó y el auto también frenó, tal vez el sensor tomo la subida como “algo” y redujo la velocidad. Sin en nuestra ciudad se respetaran las distancias de seguridad y velocidades constantes el sistema sería perfecto.

Infiniti Q50 400 Sport

Infiniti Q50 400 Sport. Foto: Ricardo Silverio

En carretera las cosas son realmente cómodas ya que por ejemplo puse la velocidad crucero en 130 km/hr y me olvidé de los pedales, el Infiniti Q50 400 Sport adecuaba la aceleración en subidas y bajadas para siempre promediar esa velocidad y cuando teníamos a un auto adelante reducía la velocidad aunque por momentos de forma brusca, y esos son los detalles que se deben pulir ya que las situaciones en la vida real son muy distintas que en el laboratorio, y es por ello que los vehículos autónomos han encontrado muchos problemas al enfrentarse al mayor causante de accidentes, el humano.

El Infiniti Q50 400 Sport es una buena opción de auto señorial con potencia, pero no es para nada un auto pasional o deportivo se queda lejos de las opciones alemanas y está enfocado a la comodidad. El sistema ICC y similares que existen en otras marcas nos acerca y acostumbra ante la inminente idea de la autonomía en el manejo nos guste o no, al fin son los tiempos corrientes y debemos adaptarnos a las ideas que nos implantan las marcas, pero siempre habrá opciones de manejo, aunque en un futuro disfrutar de consumir gasolina sobre un Dodge Hellcat “no estará de moda”.