A principios de 1968, Ford decidió hacer una edición especial (una de tantas) de su pony car por excelencia, el Mustang con los apellidos de California Special, el cual agregaba algunos distintivos visuales, y con el tiempo se hizo una importante pieza de colección. De aquel modelo solo se fabricaron 4.118 unidades aunque en un principio se pensó en llegar a los 5.000.

Algo que hacía especial al Mustang California Special de aquella época era que muchos de las piezas visuales que incorporaba lo acercaban al diseño de la versión Shelby y en el presente esto se replicó ya que dota al Mustang de una nueva vista sobre el motor V8.

Ford Mustang California Special

Ford Mustang California Special. Foto: RS

Apartado mecánico

Y bueno, tuvimos la oportunidad de manejar el mejor Mustang (normal) es decir el V8, y no el “insultante” Ecoboost, que sí está bien para ahorrar combustible y esas cosas ecológicas pero NO es el espíritu de un Mustang. Este inmenso bloque de ocho cilindros 5.0 litros genera 435 hp y un par motor de 400 lb-pie y en el caso de la unidad probada estaba acoplado a una caja automática de seis pasos con paletas de cambio detrás del volante.

Tecnología

Como podemos imaginarnos esta nueva generación del Mustang cuenta con una artillería de sistemas de ayudas electrónicas, como controles de tracción, estabilidad, modos de manejo, conectividad con su muy mejorado SYNC 3, sensores y cámara de reversa. Pero lo que realmente importa a las personas que gustan de manejar fue el haber abandonado el eje rígido trasero por una suspensión independiente multibrazo.

Ford Mustang California Special

Ford Mustang California Special. Foto: RS

Lo que aporta la edición Mustang California Special

Esta versión constará de 180 unidades para el mercado mexicano de los cuales 120 serán de carrocería cerrada y 60 convertibles. En todos los casos ofrecerá un nuevo cofre con ventilas (no son solo adornos), un paquete aerodinámico negro mate que va por toda la parte baja del modelo, y un alerón trasero que bien pudo tener un mejor diseño.

Se complementa con franjas negras al costado y cofre así como el emblema de la edición en la parte trasera. Al interior mantiene todo el tablero pero los asientos son nuevos y se puede observar la placa conmemorativa de la edición.

Ford Mustang California Special

Ford Mustang California Special. Foto: RS

La experiencia de manejo

Al igual que cuando probamos el Challenger Hellcat el lado racional pasa a segundo término para dar paso al pasional, el Mustang arrastra mucha historia y es ya un ícono del automovilismo, además debo confesar que este muscle car me gusta y mucho y hasta el Mustang California Special pude sentir esa nueva suspensión trasera, Y es que esta edición está basada en el tope de gama del modelo y mantiene todo el apartado mecánico.

Al buscar la posición correcta de manejo en el Mustang California Special lo primero que uno nota es la inmensidad del modelo así como el espacio que pareciera ocupar al circular por la calle, algo a lo que nos acostumbraremos pronto. En este punto debo decir que los detalles de la botonería de la consola central son un excelente gesto al pasado, con palancas y perillas que se mezclan sin mayor problema con la pantalla táctil y el botón de arranque.

El volante a mi gusto está sobre cargado de botones y ofrece un gran agarre ergonómico cuando se usan las paletas de cambio. Los instrumentos de medición también evocan a los modelos de antaño aunque también suma una pantalla digital con muchas funciones.

La circulación en ciudad sobra decir que es algo complicado, y eso es por el tamaño del Mustang California Special, y la suspensión tiene un sentir firme que podría penalizar el paso rápido por una calle bacheada. En cuanto a la entrega de potencia es relativamente suave mientras no abusemos del acelerador y esto nos educará un poco al pie derecho, en esos momentos usamos el modo de manejo Normal, donde las cosas se hacen sencillas aunque muy aburridas.

Ford Mustang California Special

Ford Mustang California Special. Foto: RS

Por ello decidimos ir a carretera y pista, y en la primera parte el peso del auto hace que el manejo sea muy sólido, cabe señalar que cuenta con tres modos de ajuste para la dirección desde suave hasta firme y en carretera optamos por intermedia. En este punto las cosas se mantenían bajo control, el paso por curva era rápido y quedó atrás ese movimiento nervioso de la parte trasera debido al eje rígido, por un sentir más firme.

Acelerar y recuperar velocidad de crucero no era mayor problema y de hecho era bueno hacer algún rebase por el simple gusto de escuchar el rugido (¿o sería relincho?) del motor tanto en calle como en pista las cosas son cómodas y normales pudiendo ser un auto de uso diario. Para poder llegar a la pista de Off Road en Toluca debíamos pasar una parte de terracería donde la suspensión firme nos hizo sentir casi cada piedra del camino, pero era algo que teníamos que soportar para poder “jugar”.

Al llegar a la pista dimos una vuelta rápida con la configuración que traíamos en carretera y aquí la suspensión se sentía suave, la entrega de potencia entrecortada y las asistencias de manejo entraban de inmediato, ¿solución? Poner la dirección en modo firme, la conducción en Pista y eliminar el control de tracción, ¿resultado? Un auto más “reactivo” a nuestras manos y pies con una clara y obvia perdida de adherencia del eje trasero si presionábamos mucho el acelerador, pero no era tan “salvaje” como en la generación pasada. Además con movimientos cortos de la dirección teníamos el control total rápidamente.

Ford Mustang California Special

Ford Mustang California Special. Foto: RS

Algo que me llamó la atención fue la potencia de los frenos y su resistencia a la fatiga, además no causaban movimientos nerviosos al aplicarlos a velocidad. En este modo y gracias al control de arranque podíamos lograr una buena velocidad desde parados a aunque el motor se tomaba un momento para entregar toda su potencia, casi como en un turbo, aunque a velocidades constantes es un “potro desbocado”.

El Mustang California Special es un deportivo a secas, y es que con esos caballos y par puede ser una excelente opción para competencias de cuarto de milla y si bien esta generación es más apta en el curveo, sigue manteniendo el pensar de los autos norteamericanos, es decir autopistas y carreteras con largas rectas donde el curveo es casi nulo.

Esto último lo noté cuando comenzamos a realizar maniobras cerradas, ya que algo cambió de manera drástica en el modelo, es decir antes se iba de atrás muy sencillo, y ahora ya no es así, el problema es la repartición del peso ya que el inmenso motor genera que el Mustang sea poco apto para curveo cerrado a velocidad.

El Mustang seguirá siendo un modelo de culto, un sueño alcanzable (a diferencia de un súper deportivo), algo que causa una experiencia de poder al conductor, un auto que ha roto las barreras generacionales y lo pueden anhelar jóvenes y experimentados (por no decirlo de otro modo), aunque esta máquina de mayor tecnología pasará factura a sus bolsillos ya que en el caso del Mustang California Special el precio ronda los 660.000 pesos (y más de 745.000 en el convertible).

Un lujo, un juguete, un capricho, algo egoísta, son algunas de las formas en las que podemos catalogar a un Mustang.