Carácter y estilo, tal vez estas dos palabras resulten insuficientes para describir al Alfa Romeo Giuletta pero nos dan una buena idea de este auto que es todo un italiano.

Como todo buen Alfa, el Giuletta tiene un gran carácter. La impresión visual que causa es grande, destcándose de inmediato sobre otros autos, llama la atención tan poderosamente que son pocas las personas que ser resisten a “echarle” un segundo “vistazo”, y es entonces cuando al verlo con mayor detenimiento que descubrimos que es el conjunto de detalles lo que distinguen al Giulietta.

No solo es su parrilla central la que lo distingue, ni sus grandes faros, las formas tan orgánicas de la parte posterior de este hatchback o las líneas de carácter que dotan al auto de una elegante la musculatura, lo que le da una apariencia sobresaliente, es el todo, la suma de los elementos lo que le da ese carácter tan especial.

Es a mediados del siglo pasado en donde encontramos los orígenes del Giulietta. Nombres como Bertone o Pinifarina saltan de inmediato en su “hoja de vida”, la piezas comienzan a dar forma al rompecabezas, comenzamos a comprender el porqué de su atractivo, porque el Giulietta de nuestros días recupera en sus líneas esa rica herencia.

El interior del auto es tan armónico como su exterior, su habitáculo es confortable, luminoso debido a su gran “quemacoco” panorámico, y muy confortable. Sus ocupantes y especialmente el conductor, siente de inmediato que está conduciendo un Alfa. El Giulietta es un auto de lujo sí, pero no es un auto ostentoso ni por fuera, ni por dentro, se trata de un lujo refinado y discreto hecho para quienes puedan y quieran apreciarlo por eso pensamos que el Giulietta no es un auto fácil de entender.

Esta misma asunción la podemos llevar a la conducción, ya que al igual que su hermanos el Alfa Romeo 4C y el Alfa Romeo Mito el manejo de este auto es muy particular.

El Giulietta posé un motor turbo de 1.4 litros, el cual desarrolla 237 hp y 251 libras-pie de torque, con una transmisión manual/automática de 6 velocidades, dotada de una transmisión de doble embrague o TCT (Twin Clutch Transmission) que permite realizar los cambios de manera más eficiente para alcanzar una velocidad máxima de 244 km/h.

El Giulietta no sólo se ve bien, en ciudad donde tuvimos oportunidad de probarlo, se desempeña bien. En el modo Natural, una de las tres preconfiguraciones disponibles en el selector de manejo D.N.A, el auto se adapta a las necesidades de manejo citadino privilegiando la eficiencia en el consumo, alargando los cambios de marcha. Incluso en el modo Dynamic, en el que la relación de marchas se acorta, la dirección se vuelve más reactiva el manejo citadino es más divertido, aunque sin duda la carretera sería mejor lugar para sacar mejor provecho de esta modalidad en la que la entreda de las asistencias electrónicas es más discreta permitiendo una mayor libertad de conducción.

Además de los aspectos estéticos y mécanicos, otro de los apartados en el que el Giuletta se distingue es en el de la seguridad. El auto es merecedor de las 5 estrellas de la Euro NCAP, máxima calificación otorgada por las autoridades europeas encargadas de la seguridad. Su suspensión delantera al igual que la trasera permiten que el auto esté siempre en contacto con el pavimento mientras que sus frenos ABS Brembo le proporcionan un excelente frenado. En resumen, tal y como lo dice Jesús Gallo, director de Alfa Romeo México, “no hay día en que no sonrías cada vez que llegues a tu destino“.